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Fernando Alonso admite la presión de la Alonsomanía

Fernando Alonso llega al GP de España reivindicando que su irrupción cambió la dimensión de la Fórmula 1 en España, pero también admitiendo que ese fenómeno le dejó una carga especial ante su público. Antes de la cita de Barcelona-Catalunya, el piloto de Aston Martin reconoció que todavía siente “una gran responsabilidad” al correr en casa, al notar que durante años el país le siguió “casi más que al propio deporte”.

“Estoy muy orgulloso. Siento una gran responsabilidad al tener a todo un país siguiéndome casi más que al propio deporte, y al saber que la gente quizá depende de mis resultados para tener una buena tarde”, dijo Alonso en una conversación previa al Gran Premio de España con Aston Martin junto a Pedro de la Rosa y Mari Boya en Barcelona-Catalunya.

Esa presión, explicó, nació al mismo tiempo que crecía el interés por la F1 en España. Alonso recordó que cuando empezó el panorama era muy distinto y que ni siquiera veía la categoría como un destino realista. “Yo competía en kárting y obtenía buenos resultados, pero, sinceramente, para mí y mi familia, la Fórmula 1 parecía inalcanzable en aquel momento”. En aquellos años, añadió, se imaginaban un futuro ligado al automovilismo a escala regional, incluso como mecánico, no como piloto profesional.

También subrayó hasta qué punto cambió el seguimiento del campeonato cuando empezaron a llegar sus resultados. “Cuando empecé, no había mucho interés. Ni siquiera se transmitía mucho por televisión; mis padres veían mis carreras en un canal alemán. Luego, cuando empecé a obtener buenos resultados, parecía que todo el país había descubierto el deporte y les encantaba”.

De la Rosa respaldó esa idea y situó a Alonso como el gran detonante del salto definitivo. El expiloto español señaló que Marc Gené y él ayudaron a reactivar algo de atención cuando regresaron españoles a la parrilla en 1999, pero que el cambio de escala llegó después. Según explicó, cuando apareció Alonso “simplemente dejó boquiabierto a todo el mundo” y provocó una “explosión” de seguimiento.

Para Alonso, el ejemplo más claro de lo que significó aquella Alonsomanía sigue siendo el GP de España de 2006, su primera victoria en casa. Aquel sábado logró la pole, pero bajo las normas de entonces la clasificación se disputaba con el combustible con el que se arrancaba la carrera, así que sabía que esa primera posición no garantizaba nada. Mientras desde fuera se interpretaba casi como una victoria asegurada, él pasó la noche temiendo no poder responder a esa expectativa.

“Todo el país está mirando, creyendo que va a ser una victoria fácil, y no vamos a ganar y vamos a decepcionar a mucha gente”, recordó. Su mayor miedo, contó, era fallar a los aficionados y al país. El domingo, un gran cambio de temperatura favoreció a sus neumáticos y acabó ganando en Barcelona, un desenlace que describió como una grata sorpresa y un gran alivio.

Ese recuerdo explica por qué la carrera de casa sigue teniendo un peso distinto para Alonso: no solo por correr ante su afición, sino por todo lo que sus resultados llegaron a representar en la expansión de la Fórmula 1 en España.