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Domenicali respalda al 1000% el regreso de los V8

Stefano Domenicali, CEO de la Fórmula 1, confirmó que apoya “al 1000%” el regreso de los motores V8 a partir de 2030 o 2031, con combustible sostenible, coches más ligeros y mecánicas más simples, en una señal clara de que la cúpula del campeonato se alinea con la visión del presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem.

En declaraciones a L’Équipe, Domenicali dejó fijada su posición con rotundidad: “Estoy a favor de los V8 al 1000%”. El dirigente añadió que “con combustible sostenible, coches más ligeros y motores V8, redescubrimos la esencia pura del automovilismo”, convirtiendo una idea que llevaba semanas sobre la mesa en una apuesta respaldada abiertamente por la dirección de la F1.

El movimiento llega en pleno aumento de la tensión política en el paddock por el rumbo de las unidades de potencia. Mientras la categoría estudia ajustes para 2027, varios pilotos y equipos han cuestionado una arquitectura demasiado dependiente de la parte eléctrica y han empujado el debate hacia un reparto más favorable al motor térmico, con una propuesta de compromiso 60/40.

Lewis Hamilton, piloto de Ferrari, se sumó públicamente a ese frente crítico tras terminar segundo en el Gran Premio de Canadá. “Esto no se parece a lo que debería ser el automovilismo”, dijo sobre la dirección actual de la categoría. Hamilton lamentó además la sensación que transmiten los motores actuales: “El motor debería gritar hasta el final de la recta y seguir empujando sin parar. Eso era lo que hacían en la época de los V8 o los V10”.

Lance Stroll fue incluso más lejos en su rechazo al peso de la electrificación. “Si dependiera solo de mí, ni siquiera habría batería”, afirmó. Carlos Sainz, director de la GPDA y piloto de Williams, también cuestionó el equilibrio actual al sostener que “la parte eléctrica debería ser un complemento, no algo de lo que dependamos como hoy”. Sobre la solución que se estudia para 2027, Sainz no la presentó como ideal, pero sí como un posible parche: “Podría ser suficiente para seguir compitiendo hasta el regreso de las carreras de verdad y de los motores de verdad en 2030”.

Domenicali, sin embargo, no se desmarcó por completo de la normativa vigente. También defendió que las reglas actuales fueron el compromiso necesario para mantener implicados a los fabricantes. “Algunas personas, y añadiría que muy pocas, se están quejando de las reglas”, dijo. Según explicó, “estos cambios eran necesarios; de lo contrario, los fabricantes ya no habrían suministrado motores a los equipos”, y recordó que, al no querer una Fórmula 1 totalmente eléctrica, hubo que encontrar una fórmula intermedia para atraer nuevos constructores.

Su respaldo a los V8 eleva así el debate desde una simple discusión técnica sobre 2027 a una decisión estratégica sobre la identidad futura de la Fórmula 1. La categoría queda ahora ante una doble vía: corregir a corto plazo el peso de la parte eléctrica para contener el malestar actual y, al mismo tiempo, preparar un cambio de concepto mucho más profundo con el regreso de motores V8 desde 2030 en adelante.