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Canadá pone a prueba la energía en la F1 2026

El Circuit Gilles-Villeneuve obligará este fin de semana a los equipos de Fórmula 1 a equilibrar un uso de energía muy desigual por vuelta bajo las nuevas reglas de la FIA, con un riesgo claro de “clipping” en la segunda mitad del trazado si vacían la batería demasiado pronto.

Ahí está la gran dificultad de Montreal. Según Adrián Sicilia, en una información actualizada el 19 de mayo de 2026, la primera mitad de la vuelta presenta una demanda eléctrica baja por sus curvas lentas y enlazadas, lo que da un respiro al sistema híbrido. La segunda cambia por completo el escenario, con largas rectas que exigen exprimir al máximo el motor eléctrico. La consecuencia es directa: los ingenieros deben repartir la energía con precisión para no llegar sin potencia al final de recta.

Ese desafío llega en un momento especialmente sensible por los cambios que la FIA introdujo en Miami para la gestión energética de 2026. En clasificación, el valor de referencia de recarga por vuelta se rebajó de 8 MJ a 7 MJ, aunque el límite sigue ajustándose según las características de cada circuito y puede moverse entre 5 y 9 MJ. Para Canadá, la previsión citada lo sitúa en 6 MJ.

En términos de rendimiento, esa cifra importa mucho más de lo que sugiere. Sicilia explica que la reducción de energía disponible en clasificación altera la forma de distribuir la potencia eléctrica a lo largo de la vuelta, porque elimina parte de la energía almacenada para el momento decisivo y obliga a optimizar cada kilovatio para no ceder “milésimas vitales” en la pelea por la pole.

Liam Lawson, piloto de Racing Bulls, resumió hasta qué punto ese apartado está condicionando el rendimiento al asegurar en declaraciones a medios, entre ellos RacingNews365, que la pérdida de tiempo por vuelta está “muy ligada a la gestión de la energía”. Lawson añadió: “La puesta a punto del coche es importante, y siempre lo será, pero hay muchísimo tiempo de vuelta en acertar con la gestión de la energía en cada circuito”.

El neozelandés también dejó claro que el problema no es estático, porque cambia conforme avanza el fin de semana. Su esperanza es que los ajustes recientes permitan que los pilotos puedan “empujar a fondo de forma continua”, pero admitió que por ahora sigue siendo una parte central del trabajo. “A medida que la pista va cada vez más rápido, empezamos a llevar más velocidad por curva y estamos usando más energía”, dijo. “De la P1 a la clasificación puede haber muchísima evolución, y lo que pensábamos que íbamos a hacer con la gestión de la energía cambia durante el fin de semana”.

Eso convierte a Montreal en una prueba especialmente exigente. Un circuito que premia atacar los pianos y buscar el límite en las salidas también puede castigar cualquier error en el despliegue eléctrico, tanto en una vuelta lanzada como en ritmo de carrera. Con menos margen para esconder energía y con una vuelta tan partida entre zonas de bajo y alto consumo, Canadá puede decidirse tanto por la confianza del piloto como por la precisión con la que cada equipo administre cada megajulio.