Max Verstappen dejó escapar un podio que tenía casi asegurado en el GP de Gran Bretaña 2026 al salirse en Stowe en la vuelta 46 de 52, quedar atrapado en la grava y provocar un Safety Car en el tramo final de Silverstone.
El neerlandés de Red Bull rodaba tercero y parecía encaminado hacia un final relativamente cómodo cuando perdió el control de su RB22 en uno de los giros más crueles de la tarde. El coche se cruzó, acabó de lado en la escapatoria y terminó clavado en la grava, sin posibilidad de volver a pista. Ahí se cerró de golpe una carrera que hasta ese momento había ido claramente de menos a más.
La frustración de Verstappen fue inmediata. Nada más producirse el accidente, el piloto de Red Bull descargó su enfado por radio y calificó su coche de “f*****g unbelievable”, reflejando la incredulidad de un abandono que llegó cuando todo apuntaba a un resultado importante.
Lo más duro para Verstappen fue el momento en que se produjo el error o la pérdida de control. No se trataba de una lucha desesperada por salvar puntos desde atrás, sino de una posición ya consolidada entre los tres primeros. Incluso una parada relativamente barata le había dejado margen para pensar en algo más que defender ese tercer puesto, de modo que la salida en Stowe cambió por completo el sentido de su domingo en apenas unos segundos.
Su carrera, de hecho, había empezado mucho más cuesta arriba. Verstappen tomó la salida desde la séptima posición, además por detrás de su compañero Isack Hadjar, y se vio obligado a construir una remontada a base de adelantamientos y defensa frente a sus rivales directos. Con el paso de las vueltas fue ganando terreno hasta asentarse en la tercera plaza, una posición que parecía suficientemente sólida como para convertir una parrilla complicada en un resultado valioso.
Por eso el abandono tuvo tanto peso competitivo. No fue solo una salida de pista más en el último tercio de carrera, sino la pérdida total de un botín que Red Bull ya tenía muy encarrilado. Silverstone le pasó de una remontada eficaz a la peor consecuencia posible, una retirada cuando seguía instalado en el top 3 y con la meta a solo seis vueltas.
El accidente obligó a neutralizar de nuevo la prueba con el Safety Car y alteró por completo el desenlace. Charles Leclerc quedó al frente tras el coche de seguridad, por delante de George Russell y Lewis Hamilton, mientras Verstappen abandonaba una carrera en la que había hecho ya el trabajo más difícil. Al menos, el piloto neerlandés pudo salir del coche sin lesiones, aunque el golpe deportivo fue mucho mayor: perdió de una vez un podio casi hecho y cualquier opción de convertir su remontada en algo más grande.
© Lukas Raich