Cadillac ha disipado en solo cuatro grandes premios los peores temores de su estreno en Fórmula 1, con siete banderas a cuadros en ocho salidas, sus dos coches presentes en todas las parrillas y señales ya visibles de avance tanto en la pista como en la ejecución del equipo.
Ese arranque contrasta con el enfoque con el que la estructura llegó al campeonato. Cadillac mantuvo las expectativas bajo control, asumió que probablemente acabaría última a final de temporada y llegó a contemplar escenarios como quedarse fuera del 107% en clasificación o sufrir carreras siendo doblado varias veces. Esos miedos se desvanecieron pronto después de un test prometedor y, tras cuatro citas, los monoplazas negro y blanco ya han mostrado ritmo suficiente para entrar en la pelea de la parte trasera de la zona media.
Los datos de fiabilidad y presencia en pista sostienen ese cambio de percepción. Cadillac ha visto la meta siete veces en ocho intentos, un registro que solo mejoran Mercedes y Ferrari, y además ha alineado sus dos coches en la salida de los cuatro grandes premios disputados, algo que McLaren, Williams y Audi no han conseguido.
El progreso no se ha quedado en completar carreras. En Miami llegó el salto operativo más claro después de tres primeros fines de semana en los que el equipo había optado por paradas conservadoras para evitar errores graves. Allí firmó el séptimo y el noveno mejores cambios de neumáticos del gran premio, con un 2,73 de Sergio Pérez y un 2,96 de Valtteri Bottas.
Graeme Lowdon, jefe del equipo Cadillac, valoró ese paso adelante tras la carrera de Miami. “Estas paradas fueron realmente impecables. Hicimos varias que representaron un gran avance”, dijo. Lowdon también vinculó esa mejora a una base técnica cada vez más sólida: “Las actualizaciones han funcionado como queríamos. Tenemos un flujo casi constante de novedades”.
Esa evolución técnica está dando consistencia a Cadillac en un grupo medio muy comprimido, con una correlación más fiable entre lo que el equipo ve en sus herramientas de desarrollo y lo que luego aparece en el circuito. Para una escudería debutante, esa coincidencia acelera el aprendizaje y permite plantear los siguientes pasos con más confianza.
Aun así, el coche mantiene una limitación clara. Su punto más débil sigue estando en las curvas medias y rápidas, donde la falta de carga aerodinámica penaliza más. Bottas lo resumió con claridad: “Nuestro principal problema son las curvas rápidas y las de velocidad media”. Cadillac confía en aliviar esa carencia con un paquete de mejoras previsto para el segundo tercio de la temporada.
Ahí es donde el siguiente desafío deja de ser simplemente completar fines de semana sin errores. Dan Towriss, CEO del equipo Cadillac F1, advirtió que la estructura solo ganará un apoyo “serio” en la Fórmula 1 si mantiene esta línea de mejora y que recibirá críticas “justificadas” si se estanca. “No voy a intentar justificar una 18ª y una 19ª plaza en clasificación como una victoria moral”, señaló. Para Towriss, lo decisivo es “mostrar que no hay estancamiento” y construir “esa trayectoria ascendente”, porque esa será la medida real de la credibilidad de Cadillac en su primera temporada.
© Jonathan Borba