Andrea Kimi Antonelli llega a Canadá después de ganar en Miami y abrir 20 puntos sobre George Russell en el Mundial, pero su gran problema sigue intacto: las salidas. Hasta el punto de que Jolyon Palmer ha advertido que, si no lo corrige a tiempo, ni siquiera una pole en Mónaco le garantizaría la victoria.
La alarma volvió a sonar en Miami. Antonelli partía desde la pole, perdió el liderato en la curva 1 ante Charles Leclerc y aun así acabó remontando para firmar su tercera victoria consecutiva. El resultado reforzó su candidatura al título, pero también dejó claro que su principal vulnerabilidad sigue apareciendo en el momento más delicado de la carrera.
Palmer lo señaló de forma directa en su análisis para F1 TV tras el GP de Miami: “Hay una recta corta hasta la curva 1 en Canadá. Es todavía más corta hasta la curva 1 en Mónaco. Pero en Canadá todavía hay opciones de adelantamiento. Si no lo soluciona para Mónaco, puede salir desde la pole y no tendrá ninguna opción de ganar si no arranca bien. Ese es el gran punto en el que necesita trabajar”.
El propio Antonelli admitió después de Miami que el problema está lejos de quedar resuelto. “Hoy, siendo justos, no estuvo tan mal. Perdí dos posiciones, en la Sprint perdí seis, así que fue un poco mejor. Pero aun así no es aceptable”, dijo ante los medios. El italiano insistió en que, en fines de semana con diferencias tan pequeñas, una mala salida “puede cambiar de verdad la carrera”.
Su explicación apuntó tanto a la interpretación del agarre como a la ejecución del procedimiento. Según contó, en la Sprint del sábado el proceso era correcto, pero el nivel de adherencia que esperaban “simplemente no estaba ahí”. También asumió su parte de responsabilidad: reconoció que sigue siendo inconsistente, sobre todo al soltar el embrague, y que todavía no tiene la confianza necesaria para repetir siempre la misma maniobra.
Mercedes ha trabajado en ese punto desde las tres primeras carreras. El equipo realizó cientos de simulaciones de salida con Antonelli en distintas condiciones de agarre y, tras Miami, atribuyó el problema a una configuración electrónica incorrecta en la liberación del embrague y en el par enviado a las ruedas motrices. La solución prevista pasa por estrenar en Canadá un nuevo mando de embrague en el volante.
Detrás de ese trabajo hay también un reto técnico más amplio. El procedimiento de salida puede ajustarse por software dentro de un rango de parámetros predefinidos según el agarre del asfalto, el nivel de par seleccionado y el llamado bite point, el punto exacto en el que el embrague empieza a transferir par a las ruedas. A eso se suma que este año los pilotos han tenido que adaptarse a arrancadas con un régimen de motor más alto que en el pasado para compensar el turbo lag, ya sin la ayuda del MGU-H. Encontrar el punto exacto entre el giro óptimo del motor y la suelta del embrague sigue dependiendo del piloto, y ahí es donde Antonelli todavía no ha encontrado regularidad.
Por eso Montreal aparece como una prueba inmediata y Mónaco como la gran amenaza. En Canadá aún existen oportunidades para recuperarse si algo falla en los primeros metros. En el Principado, no. Mercedes espera que la novedad prevista para el volante elimine por fin la única debilidad clara que Antonelli ha mostrado en este arranque de temporada antes de llegar al circuito donde una mala arrancada puede arruinar la carrera desde la pole.
© Spencer