© Jonathan Borba

Antonelli, demandado por su exrepresentante Minardi

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Giovanni Minardi ha demandado a Andrea Kimi Antonelli ante el Tribunal Civil de Bolonia al sostener que el piloto rompió de forma unilateral e injustificada su contrato de representación al llegar a la Fórmula 1 y dejó sin pagar las cantidades pactadas en ese mandato.

Según Corriere dello Sport y otros medios italianos, la demanda fue presentada en la segunda mitad de 2025 y reclama los “honorarios estipulados en el mandato de representación que nunca fueron abonados”. La cifra exacta no ha trascendido, pero la prensa italiana la sitúa en una reclamación de rango millonario, una causa “con muchos ceros”, a partir de unos ingresos de Antonelli estimados entre 10 y 13 millones de euros en su temporada de debut en la F1.

El caso enfrenta ahora al piloto con el hombre que detectó su talento cuando competía en karting. Minardi, propietario de Minardi Management e hijo de Giancarlo Minardi, incorporó a Antonelli a su estructura en 2014, después de verlo correr en Sarno. Más tarde lo presentó a Ferrari y, tras el rechazo de Maranello, acudió a Toto Wolff, que terminó integrándolo en el programa júnior de Mercedes en 2019.

La ruptura llegó justo antes del salto de Antonelli a la Fórmula 1. El entorno del piloto defiende, según la Gazzetta dello Sport, que actuó dentro de la legalidad y que podrá demostrarlo en las próximas vistas. Minardi, en cambio, mantiene que la rescisión unilateral no estaba justificada.

Mattia Grassani, abogado de Minardi, explicó a ANSA que “Giovanni nunca habría querido emprender la vía del Tribunal Civil pero, tras profundas reflexiones y gran sufrimiento, quedaba el remedio de la justicia ordinaria”. Añadió que “en la fase precontenciosa hubo varias reuniones entre las partes para intentar encontrar una solución transaccional y amistosa”, pero no fue posible cerrar un acuerdo.

Grassani sostuvo también ante Italpress que su cliente mostró “amplia disponibilidad” con Antonelli y su familia para pactar una salida y que acudir a la justicia fue una decisión obligada para no ver “esfumarse un trabajo de más de diez años”. Esa falta de acuerdo refuerza la idea, repetida por los medios italianos, de que las posiciones siguen muy alejadas.

La causa puede adquirir una dimensión mayor en las próximas vistas, ya que podrían ser llamados como testigos Toto Wolff, jefe de equipo, copropietario y CEO de Mercedes, y Gwen Lagrue, hasta hace poco máximo responsable del Mercedes Junior Team, lo que extiende el alcance del litigio más allá de una disputa privada entre un piloto y su exmanager.

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