Fernando Alonso se retiró del Gran Premio de Canadá en la vuelta 23 de 68 por un fuerte dolor de espalda, y Aston Martin cree que la causa está en haber llevado demasiado al límite su posición de pilotaje en el AMR26, con el piloto sentado muy bajo y muy reclinado dentro del cockpit.
La preocupación del equipo no nació en Montreal. Mike Krack, director de operaciones en pista de Aston Martin, explicó que Alonso arrastraba molestias desde hacía varios fines de semana, aunque nunca hasta el punto de impedirle terminar una carrera. El problema, según detalló, aparece como un “punto de presión” en la espalda que empeora vuelta a vuelta y en Canadá acabó haciéndose insoportable.
Aston Martin mantuvo inicialmente el coche en pista mientras existía la posibilidad de lluvia, pero tomó la decisión de retirar a Alonso en cuanto esa opción dejó de ser realista y el equipo entendió que no tenía sentido asumir más riesgo. El propio Alonso explicó después: “Teníamos este problema con el asiento. Me sentía cada vez más incómodo”. También señaló que “la posición no era la correcta y, como estábamos fuera de los puntos, lejos de la zona de puntos, y sin amenaza de lluvia, decidimos poner fin al dolor. Intentamos ajustar algunas cosas anoche, pero no funcionó”.
Ese intento de corrección llegó entre el sábado y el domingo. Los técnicos y el piloto modificaron el asiento para comprobar si el origen estaba en esa pieza concreta, moldeada a la forma del piloto con una estructura de fibra de carbono a la que se añaden soportes. La situación no mejoró, y en Aston Martin no creen que haya un defecto en el asiento en sí.
La sospecha principal apunta más arriba, al concepto de instalación del piloto en el coche. Krack explicó que los equipos llevan años buscando colocar al piloto lo más abajo posible para rebajar el centro de gravedad y reducir la exposición del casco al flujo de aire, una tendencia que ha ido empujando a los pilotos hacia una postura cada vez más tumbada. “Cuando miras cómo se sentaban los pilotos en los últimos años, la posición es cada vez más acostada, y tenemos que comprobar si no hemos ido un paso demasiado lejos”, dijo Krack ante la prensa tras la carrera.
Esa reflexión sitúa el problema en el diseño general del AMR26 más que en una pieza aislada. Krack admitió que Aston Martin debe “reconsiderar un poco la posición del asiento” e incluso volver a una configuración más parecida a la que usaban antes.
La consecuencia inmediata es que el equipo revisará toda la instalación de Alonso en el coche y prepara soluciones para la próxima cita, el Gran Premio de Mónaco. Aston Martin no descarta cambios más profundos en la posición del cockpit para evitar que el problema se repita en un inicio de temporada ya complicado para la escudería.
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