Adrian Newey regresó a la actividad en pista en el Gran Premio de Mónaco, donde fue visto analizando de cerca los McLaren de Lando Norris y Oscar Piastri en la parrilla, en su primera presencia en un circuito desde Australia y coincidiendo con los primeros puntos de Aston Martin en 2026 gracias al 10º puesto de Fernando Alonso.
La reaparición del británico llegó tras casi tres meses alejado del paddock desde la cita inaugural de marzo en Melbourne, en medio de rumores sobre posibles problemas de salud. Aston Martin negó esas informaciones, y su presencia visible en Montecarlo sirvió para cortar ese ruido justo en un fin de semana importante para el equipo.
Según PlanetF1.com, Newey examinó primero el McLaren MCL40 de Norris antes de cruzar la parrilla para inspeccionar el coche de Oscar Piastri. La escena encajó con una de sus costumbres más reconocibles: estudiar de cerca las soluciones técnicas de la competencia antes de la salida. En Australia ya había sido visto fijándose en el Audi R26 de Nico Hülkenberg y en el Ferrari SF-26 de Lewis Hamilton.
El viernes, Pedro de la Rosa, embajador de Aston Martin en F1, reforzó públicamente la idea de que Newey sigue plenamente volcado en el proyecto. En la rueda de prensa oficial de la FIA en Mónaco, De la Rosa aseguró que no ve “ninguna diferencia en Adrian”, que “está trabajando sin descanso” y que “su ética de trabajo es excepcional”.
De la Rosa fue más allá al señalar que una de las grandes virtudes de Newey sigue siendo su manera de escuchar al piloto. “Es uno de esos ingenieros que siempre escucha al piloto más que nadie con quien haya trabajado, lo cual es realmente admirable como expiloto”, dijo. Y añadió que, en una Fórmula 1 dominada por los datos, esa sensibilidad sigue marcando diferencias: “Porque hoy en día, en este mundo moderno donde los datos lo son todo, a veces hablas con un ingeniero y está mirando la pantalla, te mira a la cara y no sabe si los datos son correctos o si tú tienes razón”.
Para explicarlo, recordó una anécdota de Australia 2005, cuando era tercer piloto de McLaren. Tras unas pocas vueltas, Newey le hizo una sola pregunta sobre por qué no podía ir más rápido en la curva 1. Cuando De la Rosa le explicó que el coche subviraba al girar, Newey le pidió que le mostrara con las manos cuánto volante daba en el vértice. “Vale, son seis grados”, respondió, antes de relacionar ese límite con el túnel de viento. Según De la Rosa, Newey llegó a la siguiente carrera con cambios en el alerón delantero que hicieron el coche “mucho menos sensible a la dirección”.
Ese relato apuntaló el mensaje central que Aston Martin quiso proyectar en Mónaco: Newey no solo ha vuelto a dejarse ver, sino que mantiene intacto el método que le convirtió en una referencia técnica de la Fórmula 1. Para un equipo que acaba de estrenar su casillero de puntos en 2026 y busca enderezar un arranque complicado, esa implicación tiene un peso inmediato en el desarrollo y en la dirección del proyecto.
© Jonathan Borba