Adrian Newey ha donado 10.000 libras al GoFundMe creado para financiar el trasplante de riñón de Rob Wilson, en una movilización del paddock de Fórmula 1 que ya había reunido 162.621 libras de un objetivo de 185.000 y que sus organizadores describen como algo que “literalmente salvará la vida” del veterano entrenador.
Wilson, de 73 años, lleva casi dos años en insuficiencia renal y espera un trasplante que la propia campaña califica de vital. La página explica que ha aparecido “un pequeño milagro”, después de que un donante vivo se ofreciera a darle un riñón, pero también advierte de que siguen siendo necesarios fondos para gastos médicos, preparación del trasplante y apoyo al donante, además de otros costes asociados al proceso.
La aportación de Newey figura entre las más altas de la recaudación. Entre los nombres vinculados a la F1 también aparecen Zak Brown con 7.500 libras, Valtteri Bottas con 5.000, Steve Robertson con 5.000, Sergio Pérez con 4.298, Karun Chandhok con 2.000 y Jonathan Wheatley con 950.
Aunque menos conocido para el gran público, Wilson es una figura muy respetada dentro del automovilismo. El neozelandés ha trabajado con campeones del mundo de F1 como Kimi Räikkönen y Nico Rosberg, además de Juan Pablo Montoya y David Coulthard. Más recientemente, también ha asesorado a pilotos de la parrilla actual como Bottas, Pérez y Lance Stroll.
La propia página de GoFundMe lo define como “una leyenda viva del automovilismo y formador de pilotos”. El texto, impulsado por un grupo de amigos cercanos de Wilson, insiste en que “esta recaudación salvará literalmente la vida de Rob”.
El alcance del respaldo explica hasta qué punto su influencia ha sido profunda aunque poco visible fuera del paddock. Durante años, Wilson se ha ganado una reputación como mentor de pilotos de élite gracias a su filosofía del “flat car”, y la respuesta económica de la F1 muestra el peso que sigue teniendo entre quienes pasaron por sus manos mientras la campaña se acerca a su objetivo final.
© Jonathan Borba