Zak Brown, CEO de McLaren Racing, aseguró esta semana que le “sorprendería” que Christian Horner no vuelva a la Fórmula 1 y defendió que su regreso sería positivo para el campeonato, un giro llamativo tratándose de uno de sus grandes rivales políticos y deportivos en el paddock.
Brown habló en términos muy distintos a los que había empleado anteriormente, cuando llegó a sostener que la F1 estaba más “sana” sin Horner. Ahora, al ser preguntado por la ausencia del exjefe de Red Bull, afirmó: “Christian fue una gran personalidad para este deporte. El deporte siempre tiene grandes personalidades, van y vienen. Sería fantástico tener a Christian de vuelta en este deporte. Es un gran gestor. Su trayectoria habla por sí sola”.
El dirigente de McLaren incluso bromeó con que preferiría “10 directores de equipo débiles”, antes de admitir que ese escenario no va a darse. En la misma línea, insistió en que el perfil de Horner sigue siendo valioso para la categoría en un momento de muchos cambios en los muros de mando de la parrilla. “Ha habido muchos cambios de directores de equipo en los últimos dos o tres años, pero creo que sería fantástico tenerlo de vuelta en este deporte”, dijo Brown. “Y estoy seguro de que, dada su pasión por el deporte y su edad, me sorprendería mucho que no regresara, ya sea con Alpine o con otro equipo”.
Ese cambio de tono importa porque Brown y Horner chocaron con frecuencia fuera de la pista durante la temporada 2024, cuando McLaren puso fin al dominio de Red Bull y ambos se enfrentaron también en varios debates políticos dentro de la Fórmula 1. Que ahora Brown se muestre dispuesto a recibir de nuevo a su “viejo sparring” refuerza la idea de que el regreso de Horner ya no se ve solo como un rumor más de paddock.
La especulación sigue viva casi un año después de la salida de Horner de Red Bull en julio del año pasado, tras 20 años al frente del equipo de Milton Keynes. En esa etapa acumuló un palmarés de ocho títulos mundiales de pilotos y seis campeonatos de constructores. Desde entonces, su nombre ha seguido vinculado a distintos proyectos y él mismo ya ha dejado claro públicamente que mantiene asuntos “inacabados” en la F1.
El escenario que más fuerza ha cobrado es Alpine. Varios informes sitúan a Horner dentro de un consorcio interesado en comprar una participación minoritaria en la escudería, en un momento en el que Otro Capital estudia vender su 24% del equipo. Esa vía encaja con la idea de un retorno en un papel más amplio que el de simple team principal, una opción que también explicaría por qué su nombre ha aparecido ligado a otros destinos como Aston Martin.
No todos ven ese regreso con la misma naturalidad. Toto Wolff, jefe de Mercedes, advirtió que Horner ha “roto mucho cristal”, dando a entender que su vuelta no sería sencilla dentro de un paddock que todavía examina su figura con lupa. Durante la parte final de su etapa en Red Bull, Horner fue investigado tras una denuncia por comportamiento inapropiado presentada por una empleada. Él negó siempre las acusaciones y fue exonerado en ese proceso, pero el episodio sigue formando parte del contexto que rodea cualquier intento de volver.
Aun así, el mensaje de Brown cambia el peso de la conversación. Cuando uno de los adversarios más duros de Horner pasa de celebrar su ausencia a dar por probable su vuelta, la pregunta ya no es tanto si tiene sitio otra vez en la Fórmula 1, sino qué estructura acabará ofreciéndole la puerta de entrada.
© Spencer