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Webber vio en Turquía el lado Vettel de Red Bull

El GP de Turquía de 2010 rompió algo más que el doblete de Red Bull: cuando Sebastian Vettel chocó con Mark Webber en plena lucha por la victoria, el australiano salió de Estambul convencido de que el equipo ya había elegido bando.

Red Bull tenía la carrera bajo control hasta la vuelta 40. Webber lideraba y Vettel venía justo detrás cuando el alemán se acercó tras salir mejor de la curva 10, se metió por el interior en la recta y, al regresar hacia la trazada sin haber completado del todo el adelantamiento, tocó a su compañero. Vettel hizo un trompo y abandonó en el acto. Webber logró volver a boxes con daños en el alerón delantero, cambió morro y neumáticos, y aun así salvó el tercer puesto mientras Lewis Hamilton y Jenson Button recogían un inesperado 1-2 para McLaren.

Lo que convirtió aquel choque en un punto de no retorno fue el contexto. Tras seis carreras de 2010, Webber y Vettel estaban empatados a 78 puntos. Webber llegaba lanzado después de sus victorias consecutivas en Barcelona y Mónaco, y en Turquía firmó su tercera pole seguida pese a que el nuevo alerón trasero de Red Bull sólo estuvo primero en el coche de Vettel durante los entrenamientos. En pista, la rivalidad seguía siendo feroz pero todavía parecía manejable. Después de Estambul, dejó de serlo.

La gestión de la carrera alimentó la sospecha de Webber. Red Bull dio prioridad estratégica a Vettel en la primera ronda de paradas para cubrirle frente a Hamilton. Más tarde, con el australiano en cabeza, el equipo le ordenó bajar el mapa motor y ahorrar combustible hasta meta. Webber contó después en su autobiografía que preguntó por la situación de Vettel y recibió una respuesta clara: su compañero estaba bien. Eso dejó a uno defendiendo la posición con menos rendimiento disponible y al otro con la velocidad punta necesaria para lanzar el ataque.

El propio Webber explicó entonces que Vettel tenía “una pequeña ventaja de velocidad punta”, que iban “lado a lado” y que le sorprendió que se cerrara “de repente” mientras él mantenía su línea. Vettel sostuvo la versión contraria y dijo que ya estaba por delante cuando llegó el contacto. Pero fuera del coche, el relato interno de Red Bull se inclinó demasiado rápido hacia un lado para que Webber lo pasara por alto.

Helmut Marko, asesor de Red Bull, culpó públicamente a Webber incluso antes de que los pilotos pudieran aclarar lo ocurrido dentro del equipo. Con el tiempo, Christian Horner también se fue acercando a esa lectura, y el australiano interpretó aquel episodio como el inicio de una fractura política mucho más profunda. En “Aussie Grit”, Webber escribió que aquella secuencia “marcó el principio del fin de mis sentimientos positivos hacia Red Bull Racing” y añadió que, al ver “en la televisión los abrazos que Sebastian recibió en el muro”, empezó a tener “serias dudas sobre quién movía realmente los hilos en Red Bull Racing”.

Esa sensación no se quedó en un enfado de domingo. Días después, Webber escribió una carta al propietario de Red Bull, Dietrich Mateschitz, para denunciar que dentro del equipo se había atribuido “firmemente” la culpa del incidente a él “antes de que se hubieran establecido los hechos” y para expresar su decepción por la “falta de espíritu de equipo”. Según su propio relato, aquel episodio dejó claro para él que Marko era quien imponía la línea.

Los intentos de Webber de abordar con Horner la influencia de Marko y el verdadero orden interno, según contó después, no cambiaron nada. Y Turquía no quedó como un incidente aislado. El australiano percibió nuevos giros a favor de Vettel poco después, incluido Silverstone 2010, y para el arranque de 2013, cuando estalló el caso Multi 21 en Malasia, la asociación entre ambos ya estaba rota. Webber había rozado el título en 2010, cuando lideró el campeonato durante más tiempo que ningún otro piloto antes de acabar 14 puntos por detrás de Vettel, pero nunca volvió a acercarse de la misma forma antes de dejar Red Bull al final de 2013.