En la vuelta 64 de 71 del GP de Austria 2024, el ataque de Lando Norris por el exterior sobre Max Verstappen terminó en contacto, dos pinchazos, el abandono del McLaren y un quinto puesto del Red Bull que mantuvo casi intacto el orden del campeonato.
La carrera se había convertido en el duelo más claro entre los dos hombres que estaban marcando la pelea por el título. Verstappen llegaba muy fuerte a Spielberg, donde dominó el fin de semana con el mejor tiempo en la única sesión libre, la pole de la sprint, la victoria en la sprint y la pole del domingo por cuatro décimas en un circuito muy corto. Al otro lado, Norris ya representaba la amenaza más constante para Red Bull, con un McLaren MCL38 transformado por las mejoras de mitad de temporada en un coche capaz de ganar carreras.
Hasta el tramo final, Verstappen había controlado la prueba. Todo cambió en la vuelta 52, cuando una parada lenta de Red Bull, alargada unos cuatro segundos porque un neumático no salió bien y con una breve espera al reincorporarse, redujo la ventaja que tenía sobre Norris. El británico se encontró entonces con la oportunidad que había perseguido toda la tarde y empezó a lanzarse una y otra vez, sobre todo en la curva 3, durante las últimas 15 vueltas.
La presión aumentó todavía más cuando Verstappen se pasó de frenada en la curva 4, lo que permitió a Norris acercarse de nuevo. Hubo varios intentos fallidos por el liderato y ambos también se salieron de pista en distintos momentos, pero la maniobra decisiva llegó siete vueltas antes de la bandera a cuadros. Norris se puso por fuera en la frenada de la curva 3, Verstappen se desplazó a la izquierda antes de girar y el contacto rueda con rueda resultó inevitable.
Los dos coches sufrieron pinchazos, pero las consecuencias no fueron las mismas. Norris llegó a boxes con daños terminales y tuvo que retirarse sin sumar puntos. Verstappen, en cambio, logró arrastrar su Red Bull hasta el pit lane y rescatar la quinta posición después de haber liderado la carrera.
Ese choque también alteró por completo la lucha por la victoria. George Russell, que rodaba en una discreta tercera plaza, heredó un triunfo que parecía fuera de su alcance apenas diez vueltas antes. Oscar Piastri acabó segundo y Carlos Sainz completó el podio.
Los comisarios consideraron a Verstappen predominantemente culpable del incidente y le impusieron 10 segundos de sanción y dos puntos en la superlicencia. La penalización, sin embargo, no cambió nada en la clasificación porque terminó con más de 10 segundos de margen sobre el sexto.
Lando Norris dijo después de la carrera que la maniobra de Verstappen había sido “estúpida e injusta” y advirtió de que “perdería el respeto” por el neerlandés si no asumía parte de la culpa. Días más tarde rebajó el tono, al afirmar que Verstappen no necesitaba disculparse, aunque insistió en la necesidad de criterios más claros por parte de los comisarios.
En el campeonato, el daño fue mucho mayor para Norris que para Verstappen. La ventaja del piloto de Red Bull pasó de 69 puntos tras el GP de España a 81 después de Austria, una diferencia que reflejó la contradicción central de aquella tarde en Spielberg: una batalla rueda a rueda que parecía capaz de reabrir el Mundial acabó reforzando aún más el liderato de Verstappen.
© Jonathan Borba