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Sainz responde a Antonelli tras un viernes caótico

Carlos Sainz describió su viernes en Spa como “complicado” y “muy extraño”, una jornada en la que a los problemas de puesta a punto de su Williams se sumaron una reprimenda de la FIA y el cruce con Andrea Kimi Antonelli, al que respondió después de que le llamara “idiota” por la radio.

El español rechazó haber estorbado al piloto de Mercedes en la acción de los Libres 1. “Creo que sintió que yo le obstaculicé, pero yo no lo creo”, dijo Sainz, antes de devolver el foco al comentario de Antonelli: “Tampoco creo que deba llamarme idiota por la radio. Creo que está prohibido insultar a otro rival, así que creo que debería calmarse un poco”.

Más allá de ese incidente, Sainz explicó que su día ya había empezado torcido por un problema técnico en la primera sesión. Terminó 20º en los Libres 1 y lo atribuyó a que “no estaba rodando con la configuración que creía correcta”, algo que le perjudicó de forma clara. Williams mejoró el coche para los Libres 2 y Sainz subió hasta la 16ª posición, pero insistió en que el monoplaza seguía lejos del punto que buscaban.

“A partir de ahí, conseguimos mejorar mucho el coche para los Libres 2, pero no me sentía del todo cómodo”, señaló en F1 TV. “Me acerqué más al límite, pero aún no estábamos donde queríamos”.

El otro contratiempo del día llegó en la entrada del pit lane. A falta de unos 35 minutos para el final de los Libres 1, Sainz se dirigió a boxes, cambió de idea y regresó a pista cruzando la línea blanca de acceso. Los comisarios entendieron que, una vez comprometida la entrada al pit lane, no debía haber vuelto al trazado, y le impusieron una reprimenda.

Sainz asumió su parte de responsabilidad, aunque situó el origen del error en un aviso tardío desde el muro. “Fue un error del equipo que me dijeran de quedarme en pista tan tarde y que les hiciera caso”, dijo. “Quizás debería haber entrado directamente a boxes. Estábamos en los entrenamientos y esa vuelta era importante para cargar la batería para los neumáticos blandos. Elegí el camino fácil”.

El jefe de equipo de Williams, James Vowles, explicó en Sky Sports F1 que el problema fue de comunicación. Según Vowles, Sainz ya había decidido entrar cuando el equipo detectó que la batería estaba prácticamente vacía y necesitaba otra vuelta para recargarse. Añadió que hubo un retraso de alrededor de 1,5 segundos en la transmisión del mensaje, y que cuando la instrucción llegó el coche ya estaba en la entrada del pit lane.

Entre el fallo inicial del coche, la reprimenda y el choque verbal con Antonelli, Sainz cerró el viernes con mejores sensaciones que por la mañana, pero todavía sin la respuesta de rendimiento que Williams necesita de cara al resto del fin de semana en Spa.