George Russell afirmó que la propuesta de Carlos Sainz de imponer sanciones en parrilla a los pilotos que provoquen una bandera amarilla o roja en clasificación “debería estudiarse”, porque ese tipo de incidentes puede arruinar injustamente la vuelta de otros, aunque advirtió de que castigar siempre esos errores también puede hacer que los pilotos asuman menos riesgos.
El piloto de Mercedes respondió así a la idea lanzada por Sainz en Silverstone. Russell sostuvo que es un debate que ya ha aparecido antes y que tiene lógica deportiva. “Sin duda es algo de lo que ya se ha hablado antes, que si alguien provoca una bandera amarilla o roja, debería ser castigado”, dijo. También señaló que una neutralización afecta directamente a los rivales “se borre o no tu mejor vuelta”, porque puede comprometer o cancelar un intento lanzado.
Aun así, Russell dejó claro que no ve una solución simple. Admitió que la medida tiene “pros y contras”, ya que una penalización automática podría cambiar el enfoque de los pilotos en clasificación. “La gente también diría que los pilotos no asumirían tantos riesgos en clasificación, y quieres ver a los pilotos empujando al límite”, explicó.
El debate cobra más peso por lo ocurrido en Austria, donde la pole de Russell quedó marcada por la confusión con las banderas amarillas tras el accidente de Max Verstappen. Kimi Antonelli abortó su vuelta porque entendió que había doble bandera amarilla, mientras Russell continuó al considerar que solo se había mostrado una amarilla simple y pudo conservar el mejor tiempo.
Russell situó el origen del criterio actual en conversaciones mantenidas tras Bakú, cuando varios pilotos consideraban que una salida por la escapatoria después de una bloqueada no debía activar por defecto una doble amarilla porque eso podía destrozar por completo la vuelta de otro competidor. Según explicó, de ahí salió una especie de norma práctica: “cuando hay un incidente en clasificación, normalmente se saca una simple bandera amarilla”, salvo que la FIA considere después que debe elevarse la respuesta.
También insistió en lo difícil que es aplicar ese sistema en tiempo real. “La persona que muestra una bandera amarilla es un voluntario, el comisario. No es la FIA al principio”, dijo. Russell añadió que la FIA puede revisar la situación y modificar la señalización después, pero recalcó que exigir una reacción perfecta “en cinco, seis o 10 segundos” “simplemente no es posible”.
Por eso, aunque reconoció que el caso de Austria merecía otra respuesta, evitó plantearlo como un asunto blanco o negro. “Entonces, ¿el incidente de Austria debería haber sido una doble bandera amarilla? Claro que sí”, afirmó. Pero enseguida recordó que en el pasado hubo muchas situaciones en las que los propios pilotos defendían que una amarilla simple era suficiente, una contradicción que deja a la FIA ante el reto de proteger la equidad en clasificación sin eliminar la agresividad que define las vueltas al límite.
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