Red Bull afrontará el GP de Países Bajos con una reorganización tan inesperada como excepcional: Liam Lawson sustituirá al lesionado Isack Hadjar en Zandvoort y Yuki Tsunoda volverá a la parrilla con Racing Bulls. La llamada a Lawson rompe además una regla no escrita en la historia del equipo, que nunca había recuperado en Fórmula 1 a un piloto del que ya se había desprendido.
La baja de Hadjar, causada por una lesión en la muñeca, ha desencadenado un movimiento en cadena que en principio será puntual, limitado a este fin de semana. Para Lawson, supone regresar al equipo principal 14 meses después de haber sido relegado tras solo dos grandes premios en su etapa anterior con Red Bull.
La diferencia ahora es el momento deportivo con el que llega. El neozelandés ha rehecho su posición en Racing Bulls, donde ocupa provisionalmente la novena plaza del Mundial, es el mejor piloto fuera de Mercedes, Ferrari, McLaren y Red Bull, y encadena seis llegadas a los puntos en las últimas siete citas. Ese rendimiento le ha colocado como la opción inmediata cuando el equipo matriz ha necesitado un recambio.
Lawson reconoció que la oportunidad llegó sin margen. Explicó que recibió la llamada el lunes, justo después de aterrizar de sus vacaciones, y que su semana cambió de golpe. Su preparación se ha reducido básicamente a trabajo de simulador el miércoles y al ajuste del asiento el martes. “La ventaja es que la unidad de potencia es la misma, así que espero que eso ayude un poco. Pero en lo que respecta al coche, son completamente diferentes”, dijo.
Ese es precisamente el gran problema del fin de semana tanto para Lawson como para Tsunoda. Ninguno ha pilotado maquinaria de especificación 2026 y Zandvoort acoge un formato sprint, así que ambos solo tendrán una sesión de entrenamientos para adaptarse. En el caso de Tsunoda, el reto incluye también asimilar procedimientos nuevos, especialmente en la salida, con apenas una hora de pista antes de entrar en la parte competitiva del evento.
El japonés reaparece así en Fórmula 1 después de ejercer este año como reserva de Red Bull y Racing Bulls. En Zandvoort admitió que no esperaba la llamada. “Es bueno estar de vuelta. No me lo esperaba en absoluto”, dijo. También rebajó cualquier expectativa inmediata ante la falta de rodaje: “Va a ser difícil... así que no tengo grandes expectativas. Voy a disfrutarlo y a pasarlo bien. Llevaba mucho tiempo queriendo esto”.
Tsunoda insistió en que, al menos físicamente, sí llega preparado tras meses centrado en entrenarse y en su trabajo como piloto de pruebas. También explicó que ha estado muy presente este año en los circuitos y en las reuniones técnicas, con especial atención a la gestión de la energía y a las diferencias entre pistas, una base que puede ayudarle a acelerar la adaptación aunque no sustituye la falta de kilómetros en carrera.
Lawson tampoco escondió que el desafío será severo. Señaló que esta semana el trabajo ha sido mucho más detallado de lo habitual para anticipar las sensaciones que encontrará al volante y añadió que ha hablado con Max Verstappen, además de usar como referencia su trabajo en el simulador. “Soy muy consciente de que se me viene mucho encima y de que al principio probablemente se sentirá bastante extraño. Sin duda será bastante duro”, afirmó.
Más allá del resultado de Zandvoort, la doble sustitución abre un escaparate importante para ambos. Lawson tiene la oportunidad de reforzar su valor dentro de la estructura Red Bull de cara a 2027 si confirma con el equipo principal el nivel que ha mostrado en Racing Bulls. Para Tsunoda, el fin de semana ofrece una rara ocasión de reactivar sus opciones de seguir en la parrilla el próximo año, menos por la posición final que por la solidez con la que gestione un regreso precipitado y casi sin preparación.
© Jonathan Borba