Carlos Sainz ha identificado la falta de control de calidad en la producción de piezas como una debilidad estructural de Williams en 2026, un problema que, según explicó en Zandvoort, va más allá del sobrepeso inicial del coche y compromete su capacidad para desarrollarlo.
El piloto de Williams reveló que el equipo dispone de varios suelos fabricados con la misma especificación, pero que no todos ofrecen el mismo comportamiento en pista. «Tenemos muchos de estos suelos; es simplemente que cada suelo hace un poco lo que quiere», afirmó Sainz. La anomalía impide saber con certeza si un cambio introducido en el coche funciona o si el resultado procede de diferencias entre componentes que, en teoría, deberían ser idénticos.
Esa variabilidad también dificulta que los ingenieros identifiquen el origen real de un comportamiento del monoplaza y validen una dirección de desarrollo. Sainz señaló que una modificación puede incluso provocar el efecto contrario al esperado, lo que convierte cada prueba en una referencia poco fiable. «La calidad y el control de producción de las piezas constituyen una de nuestras mayores debilidades como equipo», dijo, antes de subrayar que «más que el problema de peso, es el control de calidad de las piezas» el área que Williams debe corregir.
Williams inició la primera temporada de la nueva normativa con un coche con sobrepeso y después de perderse el test privado de Barcelona. En ese contexto, Sainz situó el objetivo competitivo inmediato entre la 15.ª y la 17.ª posición, mientras el equipo centra sus esfuerzos en aprender, invertir y probar soluciones que puedan elevar su nivel el próximo año.
La prioridad pasa por comprender el FW48 antes de definir el siguiente paso técnico. Sainz advirtió que Williams no puede lanzar el concepto del FW49 «a ciegas», incluso si necesita cambiar de concepto, porque resolver las inconsistencias de producción será esencial para que el coche de 2027 parta de una base fiable.
© Spencer