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Pirelli teme que el intermedio no funcione en Canadá

Pirelli llegó al GP de Canadá avisando de un problema poco habitual en Fórmula 1: si llueve en Montreal, el neumático de lluvia extrema puede rendir mejor que el intermedio porque el intermedio corre el riesgo de no entrar nunca en temperatura. Simone Berra, ingeniero jefe de F1 de Pirelli, definió el escenario como la “tormenta perfecta” para los coches de 2026 por la combinación de frío, poco agarre y un circuito de baja energía como Gilles Villeneuve.

Berra explicó que el pronóstico de 11 o 12 grados convertía la situación en algo para lo que Pirelli no diseñó estas gomas. “Nunca hemos tenido estas condiciones y nunca diseñamos los neumáticos para estas condiciones, porque hace mucho frío”, dijo a Motorsport.com. Y fue más allá al señalar que “sería más complicado con los intermedios y un poco menos con los full wet”, hasta el punto de admitir que “es posible que, por una vez en los últimos años, el de lluvia sea más rápido que el intermedio”.

La clave, según Pirelli, no está solo en calentar la goma al principio, sino en mantenerla viva. La FIA y Pirelli elevaron la temperatura de las mantas de los intermedios a 70 grados, mientras que en los full wet está fijada en 40, pero Berra advirtió de que eso apenas ayuda si luego se pierde temperatura en pista. “Si empiezas a perder temperatura y no encuentras la manera de generarla o recuperarla, entonces se convierte en un problema porque empiezas a sufrir y no tienes agarre”, afirmó. En Montreal, con rectas largas y pocas curvas rápidas, ese riesgo se multiplica.

Esa es también la lectura que domina entre los pilotos. George Russell, piloto de Mercedes, asumió que la reducción de despliegue de la batería de 350 a 250 kilovatios decidida por la FIA para lluvia aliviará parte de la dificultad de pilotaje, pero dejó claro que el gran foco de preocupación está en otra parte. “Todo el mundo está hablando de los neumáticos. Los pilotos no creen que los neumáticos sean lo suficientemente buenos”, dijo tras la pole. Russell añadió que estas gomas “solo parecen funcionar cuando tienen suficiente temperatura” y que, con 12 o 13 grados previstos para la carrera, “va a ser realmente complicado” encontrar agarre.

La inquietud es más profunda porque la parrilla sigue casi a ciegas. En toda la temporada 2026 no se ha disputado todavía ni una sola sesión oficial en mojado, así que nadie sabe con certeza cómo responderán los coches nuevos en esas condiciones. Oscar Piastri, piloto de McLaren, admitió que ni siquiera el trabajo de simulación previo a Miami dio respuestas fiables. “La conclusión fue que no sabemos qué va a pasar”, explicó. Para él, la unidad de potencia también puede dar problemas bajo la lluvia, pero insistió en que el factor de riesgo mayor está en meter los neumáticos en su ventana correcta.

Andrea Stella, team principal de McLaren, situó esa incertidumbre como una posible ventaja competitiva para quien sí haya rodado en mojado. Según Stella, Red Bull y Ferrari están “un poco” mejor preparadas por haber probado bajo lluvia en Barcelona y en test recientes de desarrollo con Pirelli, mientras que otros equipos llegan con muchas menos referencias. También subrayó que Montreal agrava el problema por su superficie muy lisa y la ausencia de curvas rápidas, dos rasgos que dificultan todavía más generar temperatura en los neumáticos.

Los testimonios de quienes sí han probado estas gomas en agua no han calmado a nadie. Isack Hadjar, que participó este año en test de lluvia de Pirelli, fue especialmente duro: “No creo que estos neumáticos estén diseñados para una carrera con 22 coches”. Su crítica fue directa: “No hay agarre y es muy difícil llevarlos a la ventana de temperatura correcta”. Pierre Gasly, tras su ensayo en Magny-Cours, avisó de que la carrera podía convertirse en “un juego de eliminación”.

Fernando Alonso también anticipó un domingo de supervivencia si la lluvia aparece, al recordar que Montreal ya ofrece poco agarre en seco. Y Max Verstappen, pese a su reputación en agua, lanzó una advertencia aún más gráfica sobre lo que puede pasar si Pirelli no consigue que sus neumáticos trabajen: “Si los neumáticos están demasiado fríos, es como conducir sobre hielo”. En un fin de semana marcado por lo desconocido, ahí está el cambio real de la historia: antes del primer gran examen en mojado de la era 2026, la F1 teme más a la incapacidad de activar los neumáticos que a la potencia de los coches.