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Muro de los Campeones: la trampa eterna de Montreal

El Muro de los Campeones recibió su nombre en el GP de Canadá de 1999, cuando Damon Hill, Michael Schumacher y Jacques Villeneuve se estrellaron contra la barrera de la chicane final en la misma carrera, y desde entonces sigue siendo uno de los puntos más temidos y simbólicos de la Fórmula 1.

La explicación está en su propia ubicación. La barrera espera a la salida de la última chicane del Circuit Gilles Villeneuve, a la derecha de los pilotos cuando encaran la recta principal, pegada a la trazada y con apenas unos dos metros respecto al borde de la pista. Se llega allí tras una recta larguísima y una frenada muy fuerte, antes de enlazar un cambio de dirección izquierda-derecha en el que hay que atacar los pianos con precisión milimétrica. Cualquier pequeño error deja al coche sin espacio real de escapatoria.

Por eso el muro ha mantenido su fama durante décadas. Un leve subviraje en la entrada o un exceso de agresividad al pasar por el piano basta para empujar el coche hacia el exterior a velocidades cercanas a 300 km/h. En ese punto no importa el palmarés: el margen es tan pequeño que el muro castiga por igual a campeones, ganadores consolidados y debutantes.

La leyenda nació el 13 de junio de 1999. Hill fue el primero en caer, en la vuelta 14 con su Jordan. “Perdí el control del coche y golpeé el muro, no hay mucho más que decir”, explicó después el campeón de 1996. Schumacher lo hizo más tarde con Ferrari cuando lideraba la carrera, en la vuelta 29 o 30 según los recuentos de aquella prueba. “Fue claramente un error mío”, admitió el alemán. “Parece que cometo uno al año, y espero que ese sea el último de este año”. Cinco vueltas después, Villeneuve también abandonó allí. El canadiense apuntó a la suciedad que dejaban algunos coches al cortar la chicane: “Algunos pilotos la cortan con bastante agresividad y entra mucha arena en la pista. Si te vas solo un poco largo, pierdes mucho agarre, y es igual para todos”. A aquella lista se sumó además Ricardo Zonta, campeón de la FIA GT.

Ese día convirtió un incidente de carrera en un lugar de culto dentro del paddock. Ya no era solo una salida delicada hacia meta, sino una trampa con identidad propia, asociada desde entonces a la capacidad de arruinar en un instante un fin de semana entero.

Después de 1999, el muro siguió cobrando víctimas de primer nivel. Sebastian Vettel y Jenson Button también tuvieron contacto con esa barrera, y en tiempos más recientes ha castigado a pilotos como Oscar Piastri y Ollie Bearman. Entre los campeones del mundo, los resúmenes sitúan a Fernando Alonso como el que mejor ha salido indemne de ese punto, una rareza en un lugar que no distingue entre talento, experiencia ni currículum.