Andrea Stella atribuyó el flojo arranque de McLaren en la defensa de sus títulos de 2026 a dos causas concretas: el tiempo extra que ha necesitado el equipo para exprimir la unidad de potencia Mercedes HPP y una MCL40 condicionada por haber peleado por el campeonato de 2025 hasta la última carrera, un lastre que ha dejado al vigente campeón tercero en constructores con 46 puntos tras tres grandes premios, a 80 de Mercedes.
El inicio de curso ha sido impropio de un equipo que venía de lo más alto. En las dos primeras citas, McLaren acumuló tres no salidas: Oscar Piastri no pudo arrancar ni en Australia ni en China, y Lando Norris tampoco tomó la salida en Shanghái. En todos los casos, los coches quedaron fuera antes de apagarse los semáforos por problemas eléctricos vinculados a la unidad de potencia. A eso se sumó una falta de rendimiento puro, con la MCL40 por detrás del Mercedes W17 y del Ferrari SF-26 en el arranque del año.
Andrea Stella, jefe de McLaren, explicó que la primera raíz del problema estuvo en la integración técnica del motor. “La primera parte de la temporada presentó algunos desafíos, esencialmente por dos razones. La primera es que llevó más tiempo de lo esperado aprender a aprovechar todo el potencial que ofrecía la unidad de potencia”, dijo. Stella añadió que los fallos de fiabilidad en esa área no solo dañaron los resultados, sino también “el ritmo de nuestro proceso de aprendizaje”.
La segunda causa, según Stella, nació del propio éxito de 2025. McLaren estiró su lucha por los campeonatos hasta la última prueba de la temporada pasada y eso condicionó la fase de diseño del MCL40. El equipo optó por asegurar que la especificación inicial del coche fuera “una plataforma sana para el desarrollo” en el primer año de las nuevas reglas de 2026, una elección más conservadora que dejó a McLaren menos preparado que sus rivales directos al inicio del campeonato.
Stella situó ahí la explicación de por qué Mercedes y Ferrari arrancaron por delante. Para McLaren, el coste de haber apurado la batalla por el título hasta el final fue llegar a 2026 con menos margen para optimizar un coche nuevo desde la primera carrera.
Aun así, Suzuka cambió parte del tono del análisis interno. Piastri logró allí el primer podio del año con el segundo puesto, y Stella sostuvo que el australiano había mostrado ritmo para pelear por la victoria antes de la intervención del coche de seguridad. El responsable del equipo describió Japón como el lugar donde aparecieron las “primeras señales de progreso” y afirmó que la tasa de desarrollo del coche “parece muy prometedora”.
Ese discurso coincide con el mensaje que Norris lanzó antes del Gran Premio de Japón, cuando dejó claro que no cambiaría el enfoque pese al mal momento deportivo. “El coche tiene mucho potencial. Ciertamente no estamos donde queríamos estar, pero la verdadera pregunta es si preferiría estar aquí habiendo ganado el año pasado, o tener un coche un poco mejor ahora y no haber sido campeón el año pasado, y creo que sabes cuál sería mi respuesta”, dijo el piloto británico.
Norris insistió en que McLaren sigue viendo margen para reaccionar. Aunque admitió que ahora mismo el equipo es “el tercero mejor”, también apuntó a mejoras previstas para Miami después de un parón de cinco semanas y aseguró que en la fábrica “hay buenos progresos”. Con Mercedes y Ferrari mejor posicionados al inicio de 2026, la recuperación de McLaren dependerá ahora de que esas primeras señales vistas en Suzuka se conviertan en rendimiento y fiabilidad suficientes para volver a la pelea en cabeza.
© Jonathan Borba