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Haas admite que su VF-26 distorsiona el duelo Ocon-Bearman

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Haas, sus dos pilotos y Ayao Komatsu coinciden en que la VF-26 arrastra un problema de consistencia todavía sin resolver que está distorsionando tanto los resultados como la lectura real del duelo interno entre Oliver Bearman y Esteban Ocon en 2026.

Sobre el papel, la diferencia es amplia: Bearman manda por 18 puntos a 3 en el campeonato, además de dominar 11-4 en clasificación y 9-3 en carrera. Pero dentro del equipo sostienen que esas cifras no cuentan toda la historia, porque el equilibrio y la carga aerodinámica del coche cambian entre un monoplaza y otro, de una sesión a la siguiente y de un fin de semana al otro.

Bearman lo resumió antes del Gran Premio de Hungría con una frase que explica el fondo del problema: la rivalidad interna “no siempre es una batalla justa”. El piloto de Haas habló de pérdidas de “10 a 15 puntos de apoyo” en uno de los dos coches, a veces en el suyo y a veces en el de Ocon, hasta el punto de convertir cada evento en “una especie de lotería”. “De un día para otro, podemos tener cambios en el equilibrio de nuestro coche sin esperarlo”, dijo.

Ocon describió el mismo fenómeno desde el otro lado del garaje. Explicó que Haas ha visto comportamientos opuestos con piezas teóricamente idénticas y puso como ejemplo la comparación entre Spa y Budapest: Bearman llevó los mismos elementos en ambos fines de semana, pero en Hungría su coche tenía bastante menos apoyo, mientras que en Bélgica había ocurrido lo contrario. El francés añadió que él, Bearman y Komatsu han hablado mucho del asunto, pero que ha sido difícil aislar el origen exacto del problema porque pueden montar las mismas piezas y encontrarse de repente con un coche que funciona y otro que no.

Komatsu también ha reconocido que el equipo sigue sin tener una respuesta completa. Tras la reanudación en Zandvoort, el jefe de Haas dijo que algunas cosas identificadas ya se habían resuelto, pero que aún quedaban problemas pendientes. Uno de los casos que citó fue Spa, donde Ocon estaba a menos de dos décimas el viernes y, ya desde el sábado, “simplemente ya no estaba satisfecho con el coche” pese a que “honestamente, casi no cambiamos nada”. Otro ejemplo llegó en Barcelona, donde el coche de Bearman fue descrito como “terrible” en la FP3 por diferencias de rendimiento entre algunas piezas.

Ese contexto también explica por qué Haas cree que comparar de forma directa a sus pilotos puede ser engañoso. Komatsu llegó a decir que es “muy, muy difícil tener una visión fiel de la situación” entre ambos cuando el coche cambia tanto su comportamiento. Ocon, por su parte, insistió en que el problema no está en los pilotos. “Si nos dais un coche que funcione para Oli, rendiremos y sacaremos el máximo”, afirmó. “Los pilotos no somos el problema en este momento; tenemos que resolver estos problemas con el coche.”

Hungría ofreció, al mismo tiempo, una prueba del impacto del problema y una pista de por dónde puede estar la solución. Antes de los libres, Ocon recibió un suelo adicional, un alerón trasero nuevo y una dirección más ligera que llevaba tiempo pidiendo. Hoagy Nidd, responsable de ingeniería de monoplazas de Haas, explicó que Ocon “siempre había querido una dirección más ligera en este coche” y que, una vez la tuvo, quedó satisfecho desde el principio.

Esta vez, además, no se repitió el deterioro que Ocon había denunciado en Spa entre el viernes y el sábado. En Budapest mantuvo la estabilidad durante todo el fin de semana, superó a Bearman por dos décimas en la Q1 y terminó la carrera por delante de su compañero. Después, el francés lo explicó así: “Hemos recuperado la regularidad. El coche fue sano todo el fin de semana. Conseguimos mantener el mismo rendimiento del viernes al sábado y luego al domingo, así como el mismo equilibrio del coche.”

Para Haas, ese fin de semana no cambia por sí solo la jerarquía que reflejan los números, pero sí refuerza la idea de que la cuestión central no es solo quién conduce mejor, sino cómo lograr que las dos VF-26 ofrezcan el mismo nivel de apoyo, equilibrio y respuesta. Ahí está el verdadero frente de trabajo del equipo, porque hasta que no reproduzca de forma constante la estabilidad que encontró con Ocon en Hungría, su duelo interno seguirá condicionado por un coche imprevisible.

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