Timo Glock cree que las críticas de Max Verstappen al reglamento actual de la Fórmula 1 no nacen de la queja fácil, sino de una preocupación real por el rumbo del campeonato. En declaraciones exclusivas a RacingNews365 desde la Nordschleife, el ex piloto de F1 afirmó que Verstappen “tiene los huevos” para decir en voz alta lo que piensa y que lo hace para “salvar la F1”, porque considera que ahora mismo “va por el camino equivocado”.
Glock no solo respaldó el tono de Verstappen, también el fondo de su argumento. Según explicó, el problema está en la forma en que los coches actuales exigen extraer rendimiento, con un peso mayor de la gestión y el despliegue de energía. “No creo que sea el camino correcto para pilotar coches de F1. Tienes que ir más lento en una curva para ser más rápido al final, eso no tiene sentido”, dijo. Para Glock, “ese no es el ADN de la F1”, y ahí es exactamente donde coincide con el neerlandés.
Por eso insistió en que Verstappen no está atacando el campeonato por simple negatividad. “No está siendo negativo con ello”, señaló Glock, sino que “dice lo que piensa para salvar la F1”. A su juicio, esa franqueza forma parte de la personalidad del tetracampeón: “Siempre dice lo que piensa, y eso es lo que le convierte en el Max Verstappen que conocemos. Lo hace en los circuitos, lo hace fuera del coche, y no le importa”.
Glock sostuvo que esa credibilidad viene de la relación que Verstappen mantiene con el automovilismo más allá de la F1. Puso como ejemplo la presentación de la película de la Fórmula 1 en Nueva York el año pasado. Mientras el resto de pilotos acudía al acto “con traje y posando para las fotos”, Verstappen estaba en Spa haciendo un test de GT3 con su equipo. “Eso lo dice todo”, afirmó. “De verdad le importa este deporte.”
También recordó un episodio en Imola, hace dos años, durante un fin de semana de gran premio. Según Glock, el equipo de simracing de Verstappen disputaba una carrera de 24 horas y él hizo un relevo en plena madrugada. Muchos se preguntaron entonces cómo iba a rendir al día siguiente, pero “se subió al coche de Fórmula 1 al día siguiente y ganó”.
Esa dedicación, para Glock, explica también lo que Verstappen mostró recientemente en la Nordschleife. Aseguró que el trabajo en simulador “le hace mejor” y que su preparación en ese trazado no responde a un pasatiempo. “Hay razones por las que hace todo ese simracing”, dijo. “Esa es la razón por la que aparece aquí y simplemente es rápido.” Glock cifró esa preparación en “2.000 vueltas en el simulador”, hechas no “por diversión”, sino porque Verstappen quiere “entender el circuito” a fondo.
Con ese contexto, Glock fue más allá de la defensa puntual de sus opiniones sobre la F1 y lo presentó como una referencia dentro del deporte. “Para mí es realmente un modelo a seguir”, afirmó, comparando su ética de trabajo con la de Rafael Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic y Michael Schumacher. En su visión, la autoridad de Verstappen para cuestionar la dirección técnica de la Fórmula 1 nace precisamente de ahí: de alguien que no se limita a competir en ella, sino que vive el automovilismo como una búsqueda constante para ser mejor.
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