© Jake Archibald from London, England

Ford acepta un V8 en F1 y blinda su plan con Red Bull

Ford no ve en un posible regreso de la Fórmula 1 al V8 una amenaza para su proyecto con Red Bull Powertrains. Mark Rushbrook, director global de Ford Performance, aseguró a PlanetF1.com durante las 24 Horas de Nürburgring de 2026 que la marca estaría cómoda incluso con un V8 atmosférico con un pequeño componente eléctrico: “No, honestly”.

La declaración tiene peso porque Ford volvió a la F1 de la mano de la actual normativa híbrida, basada en un V6 de 1,6 litros, y con una presencia eléctrica mucho mayor en 2026. Ese reglamento nació con un reparto de potencia cercano al 50/50 entre combustión y parte eléctrica, además de elevar la contribución eléctrica de 120 kW a 350 kW.

Pero la dirección política ya está cambiando. La FIA ha alcanzado un acuerdo “in principle” para mover en 2027 el reparto hacia un 60/40 más favorable al motor de combustión, mientras Mohammed Ben Sulayem ha dejado claro que quiere reducir de forma significativa la electrificación en la siguiente generación de motores. Durante el fin de semana del Gran Premio de Miami, el presidente de la FIA fue más lejos: “En 2031, la FIA tendrá el poder de hacerlo, sin ningún voto de los fabricantes de unidades de potencia”. También añadió: “Apunto a 2030. Un año antes de la madurez de la normativa. Ocurrirá”.

Ese giro podía interpretarse como una mala noticia para un fabricante que regresó atraído por una plataforma híbrida avanzada. Rushbrook, sin embargo, descartó ese choque. Explicó que Ford ya ha trasladado a la FIA, a la F1 y a los demás fabricantes qué busca la compañía, y subrayó que tiene “mucha flexibilidad” sobre la fórmula técnica que le encaja.

La base de esa postura está en la propia gama de la marca. Rushbrook recordó que Ford vende “muchos vehículos con motores de combustión pura, muchos vehículos totalmente eléctricos y muchas formas distintas de híbrido entre medias”, por lo que sigue viendo en la F1 “algo muy relevante para nosotros”. Por eso, añadió, “pasar a un V8 atmosférico, con un pequeño elemento eléctrico, es apropiado para el deporte. Estaríamos contentos con eso”.

La posición de Ford reduce el riesgo de que el debate reglamentario abra una grieta en una asociación que acaba de dar una señal deportiva importante. En Montreal, Max Verstappen fue tercero en el Gran Premio de Canadá y dio a RBPT-Ford su primer podio, en un inicio de ciclo en el que el motor de Red Bull y Ford está considerado en el paddock como una de las sorpresas positivas.

Eso deja a Ford alineada con la evolución que la FIA quiere imponer y protege la continuidad de su apuesta a medio plazo, justo cuando el reglamento de motores vuelve a redefinir qué debe premiar la Fórmula 1 y qué tipo de fabricante quiere retener en la parrilla.