Charles Leclerc cree que el Mundial de Fórmula 1 de 2026 se decidirá en la batalla de desarrollo, pero Ferrari llega a Miami sin esperar que el parón forzoso de cinco semanas provoque por sí solo un vuelco inmediato frente a Mercedes.
El piloto de Ferrari explicó a medios entre ellos RacingNews365 que “este campeonato será sobre desarrollo y las mejoras que cada equipo traerá”, en un momento en el que la Scuderia ha enlazado un podio en cada una de las tres primeras carreras, pero sigue por detrás del equipo que ha ganado las tres citas iniciales. Leclerc acabó tercero en Australia y Japón, mientras Lewis Hamilton logró en China su primer podio con Ferrari.
Pese a esa regularidad, Leclerc dejó claro que el objetivo está más arriba. “Por ahora, estamos en una situación razonable, pero está claro que no estamos aquí solo para subir al podio y queremos ganar carreras, lo que en este momento parece muy difícil porque Mercedes está a un nivel muy alto”, señaló.
La importancia de Miami, primera prueba tras las cancelaciones de Baréin y Arabia Saudí, no está solo en el regreso del campeonato del 1 al 3 de mayo, sino en el punto de inflexión técnico que Ferrari espera para el resto del año. Frédéric Vasseur, jefe del equipo Ferrari, advirtió que “estamos sumando puntos, pero sabemos que a partir de Miami probablemente será otro campeonato”. Según Vasseur, la prioridad pasa por seguir acumulando resultados sólidos mientras el desarrollo gana peso: Ferrari debe mantenerse en el podio, no ceder demasiado terreno ante Mercedes y ser muy eficiente en términos de campeonato.
Vasseur también anticipó una temporada marcada por el ritmo de evolución de los coches. “La temporada será muy larga porque el ritmo de desarrollo será intenso. No necesitamos tener miedo de eso, solo necesitamos sumar el máximo de puntos posible cada fin de semana y seguir haciendo un buen trabajo de desarrollo para el futuro”, dijo.
Ferrari ha dedicado el parón a apretar ese trabajo sobre el SF-26. La escudería realizó dos test con Pirelli, en Fiorano y Monza, y aprovechó la ausencia de carreras para profundizar en el análisis técnico y corregir aspectos operativos. Loïc Serra, director técnico de Ferrari, explicó a Motorsport.com que “tener más tiempo disponible nos permitió profundizar nuestro análisis. Como no te enfrentas inmediatamente a una nueva avalancha de datos de la siguiente carrera, es posible centrarse más en los detalles”.
Ese esfuerzo no se limitó al coche. Diego Ioverno, director deportivo de Ferrari, resumió el enfoque del equipo con una frase directa: “¿Qué pausa? No hubo pausa alguna”. Ioverno explicó que Ferrari reorganizó semanas enteras de trabajo y reforzó los entrenamientos de pit-stop después de haber completado en pretemporada solo “un tercio” de las paradas previstas. También precisó que la estructura trabajó en turnos de día y de noche para recuperar las sesiones que no pudieron hacerse en enero y febrero.
Aun así, dentro de Ferrari no venden Miami como el inicio garantizado de una remontada. Leclerc aseguró que en Maranello “se está trabajando muy duro” y que “hay bastantes cosas que llegarán pronto”, hasta el punto de hablar de “un paquete y medio” de mejoras para la cita estadounidense. Pero rebajó cualquier expectativa de efecto inmediato: “No sé si va a hacer diferencia para Miami o no, tengo casi la certeza de que los otros tampoco están de vacaciones, así que va a ser difícil”.
Serra coincide en ese diagnóstico. El francés sostuvo que el parón no altera de forma sustancial un plan de desarrollo definido desde hace mucho tiempo y que perder dos carreras es un factor pequeño dentro del programa global de un monoplaza. En la práctica, la lectura de Ferrari es clara: el descanso ha servido para trabajar mejor, no para cambiar las reglas de una pelea técnica en la que Mercedes sigue marcando la referencia y en la que Miami puede empezar a mostrar qué equipos han dado el siguiente paso.
© Spencer