Ferrari espera la aprobación de la FIA para estrenar ya en el GP de Austria una nueva especificación de su unidad de potencia 067/6 junto con un combustible específico de Shell, una combinación con la que calcula recortar en torno a 15 CV su desventaja frente a Mercedes.
La Scuderia pretende llevar a Spielberg la tercera versión de su motor dentro de las ADUO, las oportunidades adicionales de desarrollo y mejora permitidas por el reglamento. El trabajo lo han desarrollado el departamento de motores dirigido por Enrico Gualtieri y el laboratorio de Shell en Hamburgo, aunque en Maranello asumen que será difícil distinguir cuánto del salto llegará por el nuevo combustible homologado y cuánto por los cambios mecánicos autorizados por la FIA.
La base técnica de la mejora pasa por extender el concepto de culata de aleación de acero que Ferrari ya venía utilizando. Eso le ha permitido trabajar con un motor especialmente exigente en temperatura, con aire de entrada al intercooler por encima de 100 ºC, y desde Austria ese umbral podría subir a más de 115 ºC, muy por encima de los 60-70 ºC habituales en configuraciones convencionales. El objetivo es lograr una combustión más eficiente, quemar una mayor proporción del combustible y convertir más energía química en trabajo mecánico.
El movimiento llega en un momento clave para Ferrari porque en Barcelona entendió que ya tiene una base de chasis capaz de pelear de verdad. La victoria de Lewis Hamilton en Montmeló, la primera del equipo tras 34 carreras, confirmó el salto del SF-26 con el segundo paquete aerodinámico de la temporada, después del introducido en Miami. Con menos resistencia aerodinámica, más carga y una gestión de neumáticos superior a la de sus rivales, Ferrari rompió el arranque perfecto de Mercedes, que había ganado las seis primeras carreras del año.
Esa lectura no es solo interna. Lando Norris, vigente campeón del mundo de McLaren, avisó tras España del potencial real del coche de Maranello: “Tenemos suerte de que Ferrari no tenga ahora mismo un motor mejor. Si lo tuvieran, estarían dominando”. Norris añadió que Ferrari es “la referencia de la parrilla en paso por curva” y que, si mejora su rendimiento de motor, “avergonzará a todos”.
Ferrari, sin embargo, llega a Spielberg con otra cuestión abierta. El equipo sigue investigando la avería electrónica que dejó fuera de servicio el sistema hidráulico de Charles Leclerc al final de la carrera de Barcelona. El monegasco perdió de golpe la dirección asistida, el brake-by-wire y parte de la aerodinámica activa, y los técnicos todavía no han localizado el origen del fallo. En el equipo no descartan que pueda existir relación con el accidente que sufrió en Mónaco, en la curva Antony-Noghes.
Austria se presenta así como una prueba más completa que un simple estreno de motor. Si la FIA da luz verde y la nueva especificación confirma en pista lo visto en Montmeló, Ferrari podrá empezar a medir si su victoria en Barcelona fue un episodio aislado o el inicio de una amenaza sostenida para Mercedes, con Red Bull preparando ya su propia respuesta en forma de un gran paquete de mejoras para su carrera de casa.
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