Charles Leclerc ganó el Gran Premio de Gran Bretaña en Silverstone y convirtió ese resultado en la victoria número 250 de Ferrari en grandes premios puntuables de Fórmula 1. El triunfo tuvo un peso doble para la Scuderia, porque también devolvió a Leclerc al liderato del campeonato por primera vez en 623 días.
La cifra refuerza una posición que Ferrari ya ocupaba en solitario: sigue siendo la escudería con más victorias en la historia de la categoría y la única que ha estado presente en la parrilla desde la primera temporada del mundial. Por eso, el éxito de Silverstone no aparece como un número aislado, sino como otro punto de una línea que atraviesa todas las eras de la F1.
Esa historia ganadora comenzó precisamente en Gran Bretaña. En Silverstone, en 1951, José Froilán González dio a Ferrari su primera victoria mundialista después de haber logrado también la pole. El argentino peleó en la primera mitad de la carrera con los Alfa Romeo y, una vez que el ritmo de Ferrari se impuso, cerró las 90 vueltas con 51 segundos de ventaja para abrir el palmarés de la Scuderia.
Desde ahí, Ferrari fue construyendo hitos que marcaron campeonatos y cambiaron etapas. Uno de los más decisivos llegó en Barcelona 1996, cuando Michael Schumacher firmó su primera victoria con Ferrari bajo la lluvia. Tras perder posiciones en la salida por un problema de embrague, recuperó el mando en la vuelta 13 y se escapó hasta ganar por 45 segundos en una carrera con solo seis clasificados, una actuación que empezó a dar forma al proyecto que debía devolver los títulos a Maranello.
Ese ciclo encontró su momento más simbólico en Suzuka 2000. Schumacher y Mika Häkkinen se jugaron allí el campeonato en un duelo que venía de la clasificación y siguió en carrera. Ferrari resolvió la prueba con un overcut en la segunda parada de Schumacher, suficiente para ponerle por delante del McLaren y asegurar una victoria sellada con apenas dos segundos de margen entre ambos. Fue el primer título de pilotos de Ferrari en 21 años y el triunfo que convirtió la reconstrucción en campeonato.
El recorrido hasta las 250 también pasa por victorias de enorme carga emocional y deportiva en tiempos más recientes, como la de Leclerc en Monza 2019, cuando resistió la presión de Lewis Hamilton y Valtteri Bottas para ganar en casa de Ferrari. Y, según el repaso, la secuencia ya alcanzó otra nueva era con la primera victoria de Lewis Hamilton vestido de rojo en Barcelona 2026.
Por eso Silverstone vale más que un dato redondo. La 250 no solo agranda el archivo histórico de Ferrari: confirma que la escudería sigue sumando triunfos de referencia con protagonistas distintos, y que la victoria de Leclerc vuelve a colocar su presente dentro de la pelea que siempre define el peso real de Ferrari en la Fórmula 1.
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