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Fernando Alonso gana el caótico desfile LEGO

Fernando Alonso se llevó en Silverstone la carrera-promoción de LEGO previa al GP de Gran Bretaña, una vuelta que acabó convertida en un desfile caótico con varios minicoches atascados en la grava y escenas impropias de cualquier protocolo previo a una carrera de Fórmula 1.

El español cruzó primero la meta por delante de Valtteri Bottas y Esteban Ocon en una actividad disputada pocas horas antes de la salida, con coches eléctricos construidos con 28.000 piezas de LEGO para cada piloto y una velocidad máxima de unos 25 km/h. Lo que debía ser una vuelta promocional terminó pareciéndose más a una pequeña carrera improvisada, con Alonso peleando por llegar delante en el tramo final.

El caos apareció pronto. Varios pilotos intentaron recortar por escapatorias y zonas de grava para ganar terreno, pero acabaron bloqueados y forzaron la intervención de los comisarios para devolver los coches a pista. Entre las imágenes más llamativas estuvo la de Carlos Sainz, que dejó su vehículo atrapado y se subió al de Lando Norris para completar el recorrido.

La escena tuvo más impacto porque llegaba después de varias críticas desde la propia parrilla. Max Verstappen ya había dejado claro el jueves su rechazo a la idea al afirmar que “no deberíamos parecer niños y payasos intentando chocarnos entre nosotros”. Lewis Hamilton, siete veces campeón del mundo, también había enfriado el ambiente en la rueda de prensa oficial al definirla como “la parte más peligrosa del fin de semana”.

Pese a esas reticencias, tanto Verstappen como Hamilton acabaron participando en Silverstone. También estuvieron en pista el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, y el CEO de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, con Ben Sulayem protagonizando otra de las imágenes del acto al quedarse igualmente atrapado en la grava.

La acción de Silverstone fue la continuación del desfile de LEGO estrenado en Miami en 2025, aunque esta vez la Fórmula 1 amplió el formato con un minicoche individual para cada uno de los 22 pilotos en lugar de los vehículos compartidos por parejas. El resultado fue un espectáculo todavía más desordenado, más competitivo y, al menos por una vuelta, con Alonso como ganador inesperado antes de que empezara la carrera de verdad.