La sanción de tres puestos a Andrea Kimi Antonelli por no reducir suficientemente la velocidad bajo bandera amarilla en la Q3 del GP de Hungría ha vuelto a poner en cuestión un reglamento de la FIA que no fija una cifra objetiva de desaceleración.
Los comisarios castigaron al piloto de Mercedes, que había marcado el cuarto mejor tiempo, al considerar que su reacción no fue suficiente en el mini-sector afectado. Su tiempo en ese tramo aumentó solo 0,03 segundos respecto a su mejor paso por esa misma zona, una diferencia que para los comisarios no cumplió el requisito reglamentario.
Mercedes sostiene que ahí está el centro del problema. Simone Resta, director técnico adjunto de Mercedes, explicó en un vídeo publicado por el equipo que la vuelta tomada como referencia “en realidad no era una vuelta ideal” y que, “en esa parte concreta del circuito, la referencia no representaba el verdadero ritmo de Kimi”. Según el equipo, eso dejó a Antonelli comparado con un sector que ya era más lento de lo normal, haciendo más difícil que su pérdida de tiempo apareciera como suficiente.
La propia investigación de los comisarios sí aceptó que Antonelli reaccionó al ver la bandera amarilla. Mercedes señaló que levantó el acelerador 16 metros antes y redujo su velocidad en 14 km/h, pero aun así esa respuesta fue considerada insuficiente.
El caso cobró más relevancia por la comparación inmediata con lo ocurrido en Austria. Allí, George Russell levantó el pie bajo bandera amarilla y conservó la pole, mientras Antonelli abandonó por completo su vuelta. En Budapest, en cambio, intentó reducir el ritmo sin renunciar del todo a completar el giro, una diferencia de enfoque que terminó con una sanción que Mercedes considera excesiva.
Anthony Davidson, expiloto de Fórmula 1, dijo en el podcast de Mercedes Nu Silver Arrows Radio Show que “todavía no existe un acuerdo completo dentro del paddock sobre cómo deben gestionarse las banderas amarillas en clasificación”. Davidson añadió que ni siquiera entre los propios pilotos hay una visión común sobre la aplicación de este criterio.
Ese es el fondo de una polémica que va más allá de Antonelli. Al no establecer el reglamento de la FIA una referencia objetiva sobre cuánto debe frenar un piloto bajo bandera amarilla, la evaluación queda en manos de los comisarios caso por caso, y eso vuelve a poner bajo escrutinio la consistencia de las decisiones en clasificación.
© Jonathan Borba