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Cadillac respalda los V8 sin frenar su motor F1

Cadillac ha respaldado públicamente un futuro regreso de los motores V8 a la Fórmula 1, pero sin apartarse de su propio plan para llegar como constructor oficial de unidades de potencia en 2028, una combinación que coloca el debate reglamentario en el centro de su proyecto a largo plazo.

Mark Reuss, presidente de General Motors, dejó clara esa doble posición. “Sabemos fabricar motores V8”, dijo, antes de subrayar la experiencia del grupo con los V8 de GTP y GTD Pro fabricados en Michigan y añadir que estarían “muy contentos” de aprovechar esa oportunidad también en la Fórmula 1.

El punto clave es que ese apoyo no supone un giro en la hoja de ruta ya activada por GM. Reuss afirmó que la compañía sigue desarrollando su V6 biturbo de 2,4 litros previsto para 2028 y descartó, por ahora, un cambio de rumbo: “No creo que eso vaya a cambiar. Ya hemos realizado inversiones importantes y es un gran proyecto”.

Esa postura tiene peso porque la entrada de Cadillac en la F1 está ligada a su objetivo de convertirse en fabricante pleno y no quedarse como simple cliente. General Motors ya ha puesto en marcha una división de motores de F1 en Carolina del Norte, dirigida por el veterano ingeniero Russ O’Blenes, y además participa en reuniones de fabricantes de unidades de potencia antes incluso de estrenar su propio motor.

El respaldo de Cadillac coincide con el de Stefano Domenicali, consejero delegado de la Fórmula 1, que también se ha pronunciado a favor de un futuro más simple y con mayor protagonismo del motor de combustión. En una entrevista con L’Equipe, Domenicali dijo: “Personalmente, imagino un futuro en el que los combustibles verdes desempeñen un papel central”, y añadió que la F1 puede “cambiar el equilibrio actual con la parte eléctrica y devolver al motor de combustión interna el papel protagonista”.

Domenicali defendió además que ese cambio tendría un efecto directo sobre el peso y el comportamiento de los coches. “Es la base del automovilismo”, dijo. Según explicó, esa vía ofrecería la oportunidad de reducir de forma drástica el peso global y recuperar coches “más ágiles y compactos” que puedan llevarse de nuevo al límite.

Todo ello llega mientras crecen las dudas sobre el reglamento de unidades de potencia de la era 2026 por su fuerte dependencia de la parte eléctrica y por la complejidad de la gestión de energía. En ese contexto, que un nuevo fabricante como Cadillac apoye la vuelta a una fórmula V8 más ligera y simple, al tiempo que mantiene en marcha su programa V6 para 2028, refuerza la sensación de que una revisión profunda del rumbo técnico para 2030 o 2031 ya no es solo una idea de pasillo, sino una posibilidad real para la F1.