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BYD enfría su llegada a la F1 por las reglas de 2030

BYD ha enfriado la especulación sobre una entrada en Fórmula 1 al asegurar que no existe ningún proyecto activo y que solo contemplaría sumarse al campeonato si puede aportar un papel tecnológico real, no una simple operación de imagen.

La negativa más clara llegó de la mano de Stella Li, vicepresidenta y vicepresidenta ejecutiva de BYD, en declaraciones a medios españoles, entre ellos Soy Motor, durante el Festival de la Velocidad de Goodwood. “No, no hay proyectos de ese tipo”, dijo. Li añadió que “siempre hay sueños”, pero que no existe “ningún calendario específico”, cerrando así la puerta a la idea de un plan inmediato para desembarcar en la parrilla.

La posición de la marca china va más allá de negar un proyecto actual. Alfredo Altavilla, asesor especial de BYD, explicó a Soy Motor que la compañía solo se plantea la F1 “en la medida en que nuestra tecnología pueda servir a los propósitos de la Fórmula 1”. También dejó clara la línea roja de la empresa: “Nunca entraremos en la Fórmula 1 solo para poner una pegatina en el lateral de un coche”.

Ese matiz coloca el debate en las futuras normas del campeonato. Altavilla señaló que BYD “no está involucrada en la discusión de las nuevas reglas para 2030”, pero al mismo tiempo dejó claro que ese marco será decisivo para cualquier cambio de postura. “Si encontramos una forma de ser socios tecnológicos de la Fórmula 1, podríamos estar interesados; entonces tendríamos que encontrar una solución. Pero ese es un requisito previo. Así que veamos cómo se desarrollan esas nuevas reglas”, afirmó.

El interés alrededor de BYD había crecido en los últimos meses, en parte por los contactos de Li con la dirección de la categoría. La directiva confirmó en abril que se reunió en Shanghái con el CEO de la F1, Stefano Domenicali, y que ambas partes mantienen un contacto frecuente. “Me gusta la F1 porque se trata de pasión y cultura, y la gente sueña con formar parte de ella”, dijo entonces.

Con ese contexto, el mensaje actual de BYD cambia el foco desde una posible entrada inmediata como equipo propio hacia una vía mucho más condicionada por la relevancia técnica. Eso acerca más a la compañía a un modelo de colaboración similar al de Ford con Red Bull o Toyota con Haas que a una candidatura inminente como nueva escudería, mientras la F1 sigue debatiendo sus reglas posteriores a 2030, incluidas propuestas centradas en motores V8 con una menor presencia híbrida.