La FIA ya ha abierto conversaciones con equipos, pilotos y fabricantes de motores sobre el reglamento de motores posterior a 2030, y Mohammed Ben Sulayem ha situado un posible V8 con combustible 100% sostenible como la dirección que gana fuerza mientras crece el rechazo a la actual normativa de 2026.
En declaraciones a Viaplay, el presidente de la FIA dejó claro que el regreso del V8 no se plantea solo como una vuelta al pasado, sino como parte de un reinicio técnico más amplio. “Tenemos que ver cuáles son los objetivos. ¿Por qué?”, dijo sobre esa posibilidad, antes de añadir que ve necesaria “una nueva hoja en blanco” para el próximo motor. Según explicó, ese concepto debe cumplir varios criterios a la vez: recuperar un sonido “tan importante” para los aficionados, simplificar la tecnología y contener los costes.
El debate llega en un momento especialmente sensible para la Fórmula 1. La normativa de 2026, basada en un reparto 50/50 entre potencia eléctrica y motor de combustión, ha provocado críticas por la dependencia del sistema energético y por el peso de la gestión electrónica en el rendimiento, algo que volvió a quedar expuesto en Spa-Francorchamps.
Oscar Piastri, piloto de McLaren, fue especialmente duro tras acabar quinto en Bélgica. “La F1 2026 está siendo decidida por ordenadores que funcionan o no funcionan”, dijo. “Cuando tienes parrillas de clasificación decididas por ordenadores que funcionan o no funcionan, es una forma bastante mala de competir”. Oliver Bearman, piloto de Haas, también cuestionó el paquete actual al afirmar que en ciertas fases se queda con “menos potencia que un F2”.
Ben Sulayem reconoció que la FIA también tiene parte de responsabilidad en ese malestar. “Cometemos errores. Tenemos vacíos legales, igual que los equipos”, dijo a Viaplay. “Pero una cosa que siempre haremos es levantar la mano y corregirlo”. Al mismo tiempo, advirtió de que la FIA no puede rehacer por sí sola el reglamento técnico: cualquier cambio requiere el apoyo de los fabricantes de unidades de potencia, con una supermayoría de cuatro votos sobre seis, además del acuerdo de los equipos para preservar una competición justa y competitiva.
Esa limitación política ayuda a explicar por qué la discusión ya se está desplazando hacia la siguiente generación de motores. Ben Sulayem confirmó que la consulta en marcha incluye a equipos, fabricantes y pilotos, y defendió que la opinión de estos últimos debe pesar en el diseño del futuro reglamento. “No se trata de mí ni de los equipos. Son los pilotos quienes conducen estos coches”, dijo.
Con 2031 señalado en la información como red de seguridad regulatoria, el mensaje de la FIA es que la insatisfacción con la fórmula híbrida de 2026 ya está influyendo en la arquitectura del próximo ciclo técnico de la F1, con el V8 sostenible emergiendo como la referencia más clara para ese reinicio.
© Jonathan Borba