Oliver Bearman no apunta a un salto de Haas a Ferrari en 2027 y, lejos de presentar ese escenario como un revés, el británico asegura que estaría contento de seguir donde está.
La vía hacia Maranello se ha cerrado de forma práctica para esa temporada. Charles Leclerc renovó su contrato a comienzos de la semana pasada y la retirada de Lewis Hamilton se considera ahora "más que improbable" tras su fuerte inicio de curso, así que Bearman se perfila para continuar al menos un año más en Haas.
El propio piloto de 21 años ha asumido ese panorama sin dramatismo. Bearman dijo que no está "decepcionado" ni "triste" por no llegar todavía a Ferrari. "Es parte de mi camino, disfruto muchísimo trabajando con Haas y no lo vería como algo malo seguir en Haas también en 2027", afirmó.
Su mensaje va más allá de resignarse a esperar. Bearman presentó a Haas como un proyecto con valor propio y no como una simple sala de espera hacia Ferrari. "Creo que es una gran oportunidad, el equipo está en una tendencia fantástica al alza y estoy disfrutando mucho el viaje en el que estamos juntos", dijo.
Ese discurso llega después de un arranque de temporada con dos caras. Bearman comenzó con fuerza hasta situarse provisionalmente quinto en el campeonato de pilotos tras la segunda carrera, en China, pero en los cuatro fines de semana siguientes solo sumó un punto más y cayó hasta la undécima posición de la general.
Aun así, su situación a medio plazo no está completamente definida. Cuando se le preguntó si sus palabras significaban que se quedaría al cien por cien en Haas la próxima temporada, Bearman frenó esa interpretación: "No he dicho eso". Luego añadió: "No lo sé".
En Haas tampoco quisieron presentar el caso como una decisión exclusivamente suya. El jefe del equipo, Ayao Komatsu, desvió hacia Ferrari cualquier pregunta sobre el futuro de Bearman más allá de 2027. "Creo que esa pregunta se la deberían hacer a Fred", dijo en referencia a Frédéric Vasseur, una señal de que el siguiente paso del británico sigue dependiendo de cuándo se abra una puerta real en la Scuderia.
© fuji.tim