Audi volvió a quedarse a las puertas del SQ3 en el Sprint Qualifying de Miami, con Gabriel Bortoleto 11º y Nico Hülkenberg 12º, pero el resultado dejó una lectura más útil para el equipo: está lo bastante cerca de Alpine a una vuelta como para pensar que su oportunidad real pasa ahora por demostrar en el Sprint que ha mitigado sus problemas de salida.
El dato más revelador lo dejó Bortoleto en SQ2. El brasileño se quedó en su primer intento a solo 21 milésimas de la mejor referencia de Pierre Gasly en la pelea por las últimas plazas del top 10. En el segundo no logró mejorar y cometió un error en la última horquilla, aunque no vio una vuelta especialmente fallida. Gabriel Bortoleto, piloto de Audi, admitió después que “podríamos haber llegado hoy a SQ3 si todo hubiera salido perfecto”, antes de matizar que “la vuelta no estuvo mal. Unas cuantas cosas aquí y allá, pero eso vale para todos”.
Ese margen tan corto tuvo más peso por cómo empezó su viernes. Bortoleto explicó que estaba “decepcionado”, pero también “contento”, porque la preparación había sido muy complicada en los libres. Según contó, en FP1 el equipo sufrió “un problema enorme”, pasó “media hora en el garaje” y, cuando pudo salir, “el coche no estaba correctamente configurado”. Que aun así acabara 11º refuerza la sensación de que Audi sí tenía ritmo para meterse en SQ3.
Hülkenberg hizo una lectura más sobria del resultado, pero en la misma dirección. Nico Hülkenberg, piloto de Audi, resumió la clasificación como “una sesión más o menos limpia”, “no al 100% perfecta”, que “refleja dónde estamos ahora mismo”. La referencia inmediata sigue siendo Alpine, el único equipo de la zona media que sí logró colocar un coche en SQ3, pero la diferencia fue lo bastante pequeña como para sostener que Audi está en esa misma pelea.
Eso también da valor a las pequeñas actualizaciones que el equipo llevó a Miami. Audi no esperaba un salto grande y Mattia Binotto ya había avisado de que otros rivales podían traer más novedades, pero el viernes apuntó a un paso adelante, aunque insuficiente todavía para romper la barrera del top 10. El equilibrio, además, sigue siendo frágil porque Alpine también introdujo mejoras, así que la jerarquía en la zona media no está congelada.
La prueba importante llega ahora. Audi aprovechó el parón previo a Miami para trabajar en una de las debilidades más persistentes del R26, las salidas, con margen solo para tocar software y procedimientos. Hülkenberg había explicado antes del fin de semana que el Filmtag de Monza “fue útil” y que el equipo tenía “algunas ideas” para probar en Miami. Bortoleto, por su parte, ya había rebajado las expectativas al advertir que “el problema nunca desaparecerá del todo”.
Por eso el Sprint puede decir más que la propia clasificación. Hülkenberg insistió tras la sesión en que “todo está en juego” porque “nuestro ritmo de carrera es bastante sólido” y el equipo suele gestionar bien la degradación. Miami ofrece además la primera carrera realmente calurosa para medir ese comportamiento, un punto que puede favorecer a Audi si las mejoras en la ejecución de la salida funcionan.
El problema es el contexto de parrilla. Los ocho coches de McLaren, Mercedes, Ferrari y Red Bull ocuparon las diez primeras posiciones para el Sprint, así que incluso con buen ritmo de carrera abrirse paso hasta los puntos seguirá siendo una tarea dura. Ahí está precisamente la siguiente frontera de Audi: convertir una velocidad ya cercana a Alpine en un resultado real sin volver a perderlo todo en los primeros metros.
© Jonathan Borba