Audi se fue del GP de Austria sin puntos pese a mostrar un coche más competitivo de lo que reflejaron el 11.º puesto de Gabriel Bortoleto y el 12.º de Nico Hülkenberg, en un fin de semana en el que el equipo pagó sobre todo haber salido demasiado atrás tras quedarse fuera de la Q3 con su nuevo paquete.
Ese fue el contraste central en Spielberg. Audi llevó mejoras en el suelo, el eje trasero y el alerón delantero, pero no logró convertirlas en un salto claro a una vuelta. Bortoleto se quedó 12.º, a poco más de una décima del corte de la Q3, mientras Hülkenberg solo pudo ser 14.º con un tiempo de 1:07.293 en el Red Bull Ring de 4,326 kilómetros.
Hülkenberg, piloto de Audi, ya había advertido el sábado que el trazado austríaco expone especialmente las carencias actuales del conjunto. “Una gran diferencia no noto. Estamos más o menos donde siempre estamos”, dijo tras la clasificación. El alemán añadió que Spielberg, con “tres rectas largas”, no ayuda a un coche que todavía está “un poco por detrás en comparación de motor”, y por eso “la pista no nos va tan bien como Barcelona”.
El domingo, esa debilidad en clasificación condicionó toda la carrera. Ambos Audi fueron a dos paradas. Bortoleto arrancó con blandos y montó medios en la vuelta 17, mientras Hülkenberg empezó con medios y alargó su primer stint hasta la 21 para intentar crear una ventaja de neumático al final. La idea quedó limitada por el tráfico y por las banderas azules, en una prueba en la que el fuerte ritmo de los ocho primeros complicó cualquier intento de remontada del grupo medio.
Por eso Hülkenberg rechazó que el problema hubiera sido simplemente falta de ritmo. Cuando se le preguntó si el Audi había sido demasiado lento, respondió: “No estoy de acuerdo”. Según explicó, “si sales desde atrás, es naturalmente difícil ir hacia delante”. También defendió que “por lo que he oído, el ritmo en aire limpio fue realmente fuerte” y sostuvo que “si podemos salir al lado o por delante de los Racing Bulls, también tenemos la posibilidad de aguantar con ellos”.
Los resultados respaldan esa lectura a medias. Liam Lawson y Arvid Lindblad sí metieron a Racing Bulls en los puntos en Spielberg, y Bortoleto terminó a más de diez segundos del debutante de ese equipo. Aun así, tanto el alemán como el brasileño coincidieron en que el domingo ofreció más que el sábado. Hülkenberg llegó a decir que durante el fin de semana se siente “más cómodo en carrera que en clasificación” y que su ritmo en tanda larga fue “bastante fuerte”, aunque “lamentablemente no hubo recompensa”.
Bortoleto también salió de Austria con una conclusión útil para Audi. El brasileño aseguró que “el paquete que trajimos aquí funcionó como esperábamos”, aunque no bastó para entrar en el top 10 en un fin de semana muy limpio, sin el caos ni los abandonos que a veces abren la puerta a sumar. Allan McNish, director de competición de Audi, fue incluso más lejos al sostener que el equipo fue “el sexto más rápido este fin de semana”.
La consecuencia es clara para Audi. El equipo sigue noveno en el Mundial de Constructores y volvió a marcharse sin puntos, pero Spielberg dejó la sensación de que el nuevo paquete sí ha dado una base más sólida. La siguiente presión está en transformar ese progreso en rendimiento de clasificación y en cerrar la brecha con Racing Bulls antes de Silverstone.
© Spencer