© Petr Urbanek

Zandvoort se despide de la F1 pese a su éxito

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Zandvoort acoge este fin de semana su último Gran Premio de Fórmula 1 antes de caer del calendario en 2027, una despedida marcada por la paradoja de perder una de las citas más llenas y celebradas de la era reciente por motivos principalmente económicos.

El Gran Premio de Países Bajos, que se disputa del 21 al 23 de agosto con formato Sprint, cierra así una segunda etapa que comenzó en 2021 y que convirtió al circuito entre las dunas en una de las pruebas con más identidad del campeonato. Formula One Management quería seguir con la carrera, pero los organizadores neerlandeses optaron por parar a tiempo en un evento que, a diferencia de la mayoría de grandes premios, no contaba con apoyo gubernamental.

Esa ha sido la clave del final. Según explicó el CEO de Circuit Zandvoort, Robert van Overdijk, la prueba tenía que sostenerse por sí sola a través de sus socios fundadores y del lleno total cada día. El problema no era de ambiente ni de interés inmediato, sino de equilibrio financiero y de evitar llegar al punto en el que la demanda empezara a caer.

El contraste es mayor porque la carrera se convirtió en una referencia para la propia F1. Van Overdijk señaló que Formula One Management ha usado a menudo el GP neerlandés como ejemplo en reuniones con otros promotores por su trabajo en sostenibilidad, movilidad y entretenimiento. Zandvoort resolvió además uno de sus mayores temores iniciales, el acceso a un recinto con solo dos carreteras, empujando a los aficionados hacia la bicicleta y el tren y escalonando la salida tras la bandera a cuadros con conciertos.

Ese modelo ayudó a crear una atmósfera distinta a la de casi cualquier otra cita del calendario. Christian Horner, jefe de Red Bull, resumió el impacto del regreso de 2021 con una frase que se hizo emblemática: “Es como si hubiera estado en una discoteca sin parar durante cuatro días”. Entre el humo naranja, la presión del público y el tono de festival, Zandvoort pasó de ser solo una carrera a ser también un evento que la F1 utilizó como escaparate.

La opción de mantenerlo con un sistema de rotación tampoco convenció a los organizadores. Van Overdijk explicó que conservar toda la estructura durante un año sin gran premio resulta caro, pero desmontarla para volver a levantarla después es igual de compleja. Por eso Zandvoort prefirió cerrar esta etapa, aunque seguirá atento por si en el futuro surge una oportunidad puntual en caso de que otra prueba del calendario se caiga.

La despedida da al fin de semana una carga extra para Max Verstappen. El neerlandés afronta, por ahora, su última carrera de casa en Fórmula 1 en un circuito donde ganó las tres primeras ediciones desde el regreso de la prueba. “Es mi gran premio de casa, así que seguro que lo voy a disfrutar mucho”, dijo Verstappen en la previa. “Solo quiero disfrutarlo con los aficionados”.

La pérdida también duele dentro del paddock. Lando Norris admitió que le entristece ver salir a Zandvoort del calendario: “Estoy muy decepcionado de que desaparezca”. El piloto de McLaren añadió que le gusta “el evento, los aficionados” y que los pilotos habrían querido conservar una pista así. Ese es el peso real de esta despedida: la F1 se queda sin una sede que seguía llenando, que funcionó como modelo para otros y que había logrado que su última vuelta moderna importara mucho más allá de los resultados del domingo.

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