Istanbul Park está cerca de cerrar su regreso a la Fórmula 1 con un acuerdo de larga duración que apuntaría a 2027 y podría extenderse hasta 2033, en un movimiento que refuerza la búsqueda de estabilidad del campeonato en su calendario.
El periodista turco del motor Etem Sayin informó en X de que el circuito está “confirmado, creo” para volver ya en 2027 y añadió que “podría anunciarse el viernes un acuerdo de siete años”. Aunque no se le presenta como una referencia habitual del paddock de F1, varias fuentes locales sitúan las negociaciones entre las autoridades turcas y los titulares de los derechos comerciales en una fase muy avanzada.
La clave es que no se estaría planteando una aparición puntual, sino un regreso sostenido. El marco del que se habla desde hace meses es un contrato largo, en línea con la tendencia reciente de la Fórmula 1 a asegurar sedes por varios años. En el caso turco, ese horizonte llegaría previsiblemente hasta 2033.
La fecha de 2027 también encaja con las necesidades del proyecto. Los planes pasan por dar tiempo a renovar tanto el circuito como las instalaciones de su entorno para adaptarlos a los estándares más recientes de seguridad y hospitalidad. Si la confirmación oficial llega, quedarán por concretarse el calendario exacto, las condiciones definitivas del contrato y el alcance de esas mejoras.
El contexto del calendario ayuda a explicar por qué la opción turca ha cobrado fuerza. La parte final del calendario de 2026 sigue bajo vigilancia por la situación geopolítica en Oriente Medio, y la F1 controla la viabilidad de pruebas como Qatar o Abu Dhabi, con una decisión esperada a finales de mayo. En ese escenario, Turquía no solo empuja para regresar en 2027, sino que también se está colocando como posible circuito de sustitución a corto plazo si hiciera falta.
Esa candidatura gana peso por motivos comerciales y estratégicos. Istanbul ya ha demostrado capacidad para atraer grandes públicos, y las ediciones anteriores dejaron impacto en turismo, alojamiento, transporte y restauración. La apuesta, por tanto, va más allá de recuperar una carrera: también busca consolidar a Turquía como un polo internacional del automovilismo y abrir la puerta a otras categorías en el futuro.
Para la Fórmula 1, Istanbul Park también ofrece un argumento puramente deportivo. Los resúmenes lo describen como un trazado rápido y técnico, exigente para el piloto y para el equilibrio del coche. El calor y el bajo agarre añaden variables que amplían el margen estratégico y pueden hacer más imprevisible el desarrollo de la carrera, un rasgo valioso en un calendario que tiende a parecerse cada vez más entre sedes.
Si el acuerdo se cierra en los términos que se están manejando, la vuelta de Turquía dejaría de ser una solución ocasional para convertirse en una incorporación estable, con impacto directo en cómo la Fórmula 1 protege su calendario y diversifica sus escenarios en los próximos años.
© Jonathan Borba