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Racing Bulls protege a sus rookies y Lindblad responde

Alan Permane sostiene que la capacidad de Racing Bulls para convertir promesas en pilotos de Fórmula 1 se basa en un principio poco habitual en la categoría: respaldar a los rookies cuando se equivocan en lugar de aplastarlos con la presión de un equipo puntero, una filosofía que ya se refleja en el sólido arranque de Arvid Lindblad en 2026.

El británico, de 18 años y único debutante de la parrilla esta temporada, suma 20 puntos en los nueve primeros grandes premios, ha terminado cinco veces entre los diez primeros y todavía no ha sufrido ningún abandono. Junto a Liam Lawson, otro producto del sistema Red Bull que acumula 39 puntos y es 10º en el campeonato, ha llevado a Racing Bulls hasta los 59 puntos y la sexta posición en constructores.

Ese contexto da peso al argumento de Permane, jefe del equipo Racing Bulls, sobre el verdadero valor de la estructura de Faenza dentro de Red Bull. Desde que la compañía compró Minardi y relanzó el equipo como Toro Rosso en 2006, la escudería ha dado el debut en F1 a 15 pilotos. De ese camino han salido nombres como Sebastian Vettel, Daniel Ricciardo, Carlos Sainz, Pierre Gasly, Alexander Albon e Isack Hadjar, además de Max Verstappen, que llegó a convertirse en tetracampeón del mundo.

En una entrevista con RacingNews365, Permane describió ese proceso como "muy complejo", pero dejó clara la base del método. "Una de las claves es apoyarles. Van a cometer errores, van a hacer cosas mal", dijo. También recordó que la Fórmula 1 es "increíblemente difícil" y que el salto desde "F3, F2 y luego F1" llega después de "muchos pasos antes de eso", por lo que, cuando llegan los momentos duros, la prioridad debe ser "ayudarles, apoyarles, no matarles".

Permane explicó que Racing Bulls puede ofrecer un entorno más amable para un novato precisamente porque la presión no es la de un equipo del top 4. "Supongo que la otra cosa es que aquí hay menos presión. Hay una expectativa menor", afirmó. Según su comparación, en los equipos de delante se espera que el piloto entre en Q3 y puntúe cada fin de semana, y caer en Q1 se vive como un desastre.

En Racing Bulls, aseguró, la reacción es distinta. Si uno de sus pilotos queda eliminado pronto, el enfoque no pasa por señalarlo, sino por entender el motivo. El equipo revisa "qué pasó, por qué pasó" e intenta garantizar que "la próxima vez, nosotros o el piloto hagamos un mejor trabajo". Permane insistió en que no se trata de castigar el error, sino de aprender de él, porque los pilotos con talento corrigen, mejoran y siguen creciendo semana a semana.

Ahí es donde Lindblad encaja como el ejemplo más reciente de una fórmula que Red Bull lleva dos décadas explotando. Un año después del debut de Hadjar con el equipo antes de su ascenso a Red Bull junto a Verstappen para 2026, Racing Bulls vuelve a presentarse como la escuela final de la casa: un lugar donde los jóvenes pueden progresar con margen para fallar antes de afrontar el peso total de las expectativas en la parte delantera de la parrilla.