Mika Salo, ex piloto de Fórmula 1 de 59 años, comunicó el martes a la policía tailandesa que la grave herida en la pierna por la que fue hospitalizado en Bangkok fue probablemente un accidente y no un apuñalamiento deliberado, después de que las primeras informaciones dispararan la especulación sobre un ataque.
Según Ilta-Sanomat, Salo explicó que estaba cruzando un paso de peatones cuando una moto o un ciclomotor pasó muy cerca de él. En ese momento notó un pequeño golpe en la pierna, pero no le dio importancia. No fue hasta unos 50 metros después, cuando un viandante le advirtió de que sangraba, cuando vio la herida y comprobó que ya tenía mucha sangre dentro del zapato. Tras intentar limpiarse, tomó un taxi hasta el hospital.
Allí los médicos concluyeron que la lesión era bastante más seria de lo que parecía al principio. La herida era profunda, había dañado tejido muscular y necesitó 28 puntos de sutura porque, según le trasladaron, había sido causada por un objeto afilado. Ese detalle fue el que alimentó las versiones iniciales sobre un posible apuñalamiento.
Salo intentó rebajar esa interpretación. En declaraciones a Ilta-Sanomat, dijo que no había tenido la sensación de haber sido atacado y apuntó a que la lesión podía haberse producido de forma accidental, posiblemente por el contacto con una matrícula de moto. Más tarde, en una declaración publicada por Bangkok Post tras hablar con las autoridades locales, reiteró que se trató de un accidente y añadió que piensa volver a visitar Tailandia en el futuro.
La versión del accidente, sin embargo, no ha cerrado por completo el caso. La policía de Bangkok siguió revisando imágenes de videovigilancia, mientras que tanto el personal hospitalario como el propio Salo hablaron de otros casos con heridas similares registrados esa misma noche. Salo aseguró a Ilta-Sanomat que le dijeron que hubo muchos incidentes de ese tipo durante la tarde y la noche, un dato que deja abierta la duda sobre si todo puede explicarse por un simple roce con una moto.
El finlandés también negó las informaciones que aseguraban que la policía se lo había llevado para interrogarlo. Según declaraciones recogidas por Uuno, explicó que fueron los agentes quienes lo llamaron para pedirle hablar con él. Después elogió la rapidez de la actuación policial y recordó la sensibilidad del asunto para las autoridades locales, mientras su caso sigue marcado por esa contradicción central: una herida profunda atribuida a un objeto afilado, pero una víctima que insiste en que no sintió haber sido atacada.
© Jonathan Borba