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Kubica convirtió su horror en Montreal en victoria

Un año después de sobrevivir al brutal accidente de 75 g del GP de Canadá de 2007, Robert Kubica regresó a Montreal para lograr allí su primera y única victoria en Fórmula 1 y la primera de BMW Sauber.

La dimensión de aquel logro quedó marcada por lo ocurrido el 10 de junio de 2007 en el Circuit Gilles Villeneuve. Kubica, que había debutado con BMW Sauber a mitad de 2006 y ya se había subido al podio en su tercera carrera en Monza, llegó a su primera temporada completa como una de las jóvenes referencias de la parrilla y como un piloto ya asentado en la zona de puntos. En Canadá salió octavo y rodaba en el grupo medio cuando la carrera cambió tras el safety car de la vuelta 22.

Cinco giros más tarde, en la frenada hacia la horquilla, se tocó con el Toyota de Jarno Trulli. Su BMW Sauber se descontroló, salió lanzado fuera de pista y, tras un pequeño bache que levantó el tren delantero, impactó contra el muro de hormigón con una fuerza de 75 g. El coche perdió prácticamente todos sus componentes, con ruedas, morro, pontones y piezas de carrocería esparcidas por el circuito, golpeó también la barrera opuesta y terminó volcado sobre un costado. La violencia del impacto fue tal que los pies de Kubica llegaron a verse a través del morro destrozado.

Las imágenes hicieron temer lo peor, pero el polaco salió de uno de los accidentes más graves de la F1 moderna con solo una conmoción cerebral leve y un esguince de tobillo. Se perdió la cita de Indianápolis por precaución y ya estaba de vuelta una carrera después para terminar cuarto en Magny-Cours.

Ese contexto hizo todavía más potente su regreso a Montreal en 2008. Exactamente un año después del accidente, Kubica volvió al mismo trazado con aspiraciones serias y arrancó segundo, solo por detrás de Lewis Hamilton. La carrera volvió a girar en el caos cuando Hamilton se saltó un semáforo rojo a la salida del pit lane y eliminó tanto a Kimi Räikkönen como a sí mismo.

Kubica aprovechó la oportunidad, superó a su compañero Nick Heidfeld y controló la prueba hasta la bandera a cuadros. El resultado tuvo un doble peso histórico: fue su primera victoria en Fórmula 1 y también la primera de BMW Sauber.

Aquel triunfo le colocó además al frente del Mundial con 42 puntos, cuatro más que Hamilton y Felipe Massa. También convirtió definitivamente el accidente de 2007 en algo más que un recuerdo estremecedor: en Montreal, la trayectoria de Kubica pasó a resumir a la vez una redención deportiva excepcional y el salto de la F1 moderna en seguridad, desde la célula de supervivencia y los crash tests hasta protecciones que llegarían después, como el Halo.