© Spencer

Honda se juega en Canadá validar su salto en Miami

Honda afronta el GP de Canadá de 2026 con una misión doble: confirmar en condiciones de carrera las mejoras de fiabilidad vistas en Miami y convertir ese avance en una ganancia real de manejabilidad y tiempo por vuelta en un fin de semana Sprint con solo 60 minutos de entrenamientos libres.

Shintaro Orihara, jefe de ingeniería en pista de Honda en Fórmula 1, explicó que el último gran premio dejó una base técnica que ahora debe resistir un examen más duro en Montreal. “En el Gran Premio de Miami, confirmamos las mejoras en la reducción de vibraciones de la batería y la fiabilidad general de nuestra unidad de potencia. También fue una oportunidad clave para aprender sobre la gestión de energía bajo la normativa actualizada de 2026, y esto continuará en Canadá”, dijo.

Ese es el cambio que da sentido al fin de semana canadiense para Honda. La marca llega con más optimismo tras el paso adelante de Miami, pero sigue por detrás en rendimiento, así que Montreal no es solo otra carrera: es una prueba para verificar si la mejora de fiabilidad puede sostenerse en carrera y servir de base útil para el desarrollo del proyecto 2026.

El Circuit Gilles Villeneuve somete ese plan a una presión inmediata. Su combinación de rectas largas y curvas lentas obliga a afinar tanto la recuperación como el despliegue de energía del MGU-K, especialmente en la recta trasera y en la salida de las curvas 1 y 2. Con el formato Sprint, además, Honda tendrá una sola FP1 de una hora para fijar reglajes y estrategia energética, lo que eleva el valor de cada vuelta desde el inicio del viernes.

Orihara situó ahí el siguiente objetivo de rendimiento. “Nos centraremos en mejorar la manejabilidad y nuestra estrategia de gestión de energía para ayudar a los pilotos a ganar más confianza. De hecho, este es un objetivo importante de nuestro fin de semana de carrera. Si logramos que los pilotos tengan más confianza para entrar en las curvas más rápido y mantener una mayor velocidad, mejoraremos sus tiempos por vuelta”.

Honda considera vital ajustar el despliegue de energía en la recta larga de Montreal, pero el reto no termina ahí. Las curvas lentas que preceden a la recta trasera, junto con las curvas 1 y 2, convierten la tracción y la calidad de la entrega de par en un factor decisivo. Si aparecen lluvia o temperaturas más bajas, el agarre será todavía más delicado y la manejabilidad ganará peso, con especial atención a la precisión del control del MGU-K y a la exactitud en la entrega de par.

Para Honda, por tanto, Canadá no medirá solo si el problema de las vibraciones de la batería ha quedado atrás, sino hasta qué punto puede transformar esa fiabilidad recuperada en una unidad de potencia más utilizable en uno de los circuitos que más castigan la gestión eléctrica bajo el reglamento de 2026.