© Spencer

Honda admite que Miami no resolverá la crisis

Honda ha confirmado que trabaja sin parar junto a Aston Martin para contener la crisis de su unidad de potencia en 2026, pero ya asume que no habrá una solución inmediata antes del Gran Premio de Miami.

La dimensión del problema se refleja en la tabla: Aston Martin es 11º y último en el Mundial de Constructores, con cero puntos tras las tres primeras carreras. El foco está en unas vibraciones de la unidad de potencia Honda mucho más severas en pista de lo que habían mostrado las pruebas en dinamómetro, un desajuste que ha desencadenado fallos repetidos de batería y ha convertido la fiabilidad en la gran urgencia del proyecto.

Shintaro Orihara, trackside general manager y chief engineer de Honda, explicó en un vídeo publicado en redes sociales que el trabajo conjunto no se ha frenado pese al aplazamiento de Baréin y Arabia Saudí. “Como sabéis, los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudí fueron pospuestos”, dijo. “Pero eso no significa que el trabajo se haya detenido”.

Desde el GP de Japón, personal de Aston Martin y de Honda Racing Corporation está trabajando en el centro de investigación y desarrollo de HRC en Sakura, a unas tres horas de Tokio. Allí están reforzando las contramedidas con un objetivo inmediato: llegar a Miami con una base más sólida, aunque sin prometer un arreglo definitivo.

La raíz técnica del problema va más allá de una simple avería aislada. Según la información conocida hasta ahora, la batería no soporta la sacudida transmitida por la conexión rígida entre el motor, la caja de cambios y el MGU-K, y en algunos casos el daño es irreversible. En Australia, dos de las cuatro baterías que Honda había llevado fallaron durante la primera hora de entrenamientos, una muestra clara de hasta qué punto la situación se ha vuelto crítica.

El alcance no es solo mecánico. Los problemas de vibración han alimentado incluso la preocupación por un posible “daño nervioso permanente” en las manos de Fernando Alonso y Lance Stroll, lo que da otra dimensión a una crisis que ya está condicionando tanto el rendimiento como la operatividad del equipo.

Orihara insistió en que la respuesta sigue en marcha. “Hemos trabajado a contrarreloj para perfeccionar nuestras medidas de respuesta, y el trabajo seguirá continuando según nos acerquemos a la próxima carrera de Fórmula 1 en Miami”, afirmó. También dejó claro que Honda no espera un giro inmediato: “Sabemos que llevará tiempo, pero seguiremos trabajando duro juntos”.

Ese es ahora el mensaje central de Honda. Hubo señales de cierto progreso en Japón, pero la marca mantiene un tono de cautela porque el arreglo no depende solo del motor. La integración con el chasis también requiere cambios, lo que convierte Miami más en una siguiente fase de contención que en el punto de cierre de una crisis que ya ha dejado a Aston Martin sin margen al inicio del campeonato.