Lewis Hamilton rechazó la idea de que el reglamento de 2026 le favorezca de forma natural, y sostuvo que su mejora con Ferrari responde a la adaptación y a un coche más indulgente, no a una ventaja hecha a medida para su estilo.
Los resultados sí reflejan el cambio. Después de firmar en 2025 la temporada más difícil de su carrera, con 156 puntos y sin un solo podio en gran premio, Hamilton llegó al parón veraniego de 2026 con 169 puntos, cinco podios en las seis últimas carreras y su primera victoria con Ferrari en Barcelona, además de su primer triunfo en domingo desde 2024.
En declaraciones a los medios, entre ellos RacingNews365, el piloto de Ferrari Lewis Hamilton fue tajante: “No creo que sea particularmente más favorable para nadie”. Luego añadió: “Creo que todos hemos tenido que hacer ajustes. No siento que yo haya tenido que hacer más ajustes que en cualquier otra era”.
Hamilton sí admite que el Ferrari de 2026 encaja más con su “ADN” de pilotaje que el SF-25, pero insiste en que eso no explica por sí solo su regreso a la parte delantera. Según explicó, los coches de 2025 premiaban una forma de trazar más en “U”, frenando antes y manteniendo más velocidad en el vértice, mientras que él siempre ha preferido una entrada más agresiva, con frenada tardía y una línea más en “V”.
Aun así, negó que el cambio reglamentario haya reescrito su manera de conducir. “Al final, sí, puedo pilotar el coche de forma diferente. Puedo conducirlo un poco más como las generaciones anteriores”, dijo. “Pero las carreras que gané con las generaciones anteriores de coches, pilotaba exactamente de la misma manera que hoy”.
Esa es la base de su argumento: no cree que haya una normativa que le beneficie especialmente, sino coches con características distintas. Hamilton señaló que los monoplazas actuales son “un poco más fáciles, más indulgentes y más ligeros” y subrayó además la desaparición del rebote que marcó la etapa anterior.
Donde ve la verdadera complejidad es en otro sitio. Explicó que ahora la aplicación del acelerador y de la potencia exige mucho más trabajo con los ingenieros, porque ya no se trata solo de la manejabilidad del coche, sino también de decidir constantemente cuándo y cómo se despliega la energía a lo largo de la vuelta.
“Hay que entender que realmente puedes influir en el despliegue de energía simplemente yendo a medio acelerador, acelerando, o levantando un 10%”, explicó Hamilton. “Eso cambia el despliegue de energía durante toda la vuelta, así que entenderlo es más crucial que nunca”, una lectura que sitúa su resurgir menos en la normativa y más en la capacidad de Ferrari y su piloto para entender mejor el coche actual.
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