La Fórmula 1 anunció este viernes el regreso del Gran Premio de Turquía al calendario con un contrato de cinco años, de 2027 a 2031, y convirtió el anuncio en una imagen inmediata en Estambul con Yuki Tsunoda al volante del Red Bull RB8 campeón de 2012.
La exhibición se celebró el mismo día de la confirmación oficial y llevó de nuevo el sonido de un motor de F1 al centro de la ciudad tras una larga ausencia. Tsunoda recorrió un trazado urbano bajo condiciones controladas de seguridad, en una ruta que arrancó en Galataport Istanbul, siguió junto a la costa, conectó algunas de las principales zonas de Estambul y terminó en el palacio de Dolmabahçe. El programa también incluyó pasos por Istanbul Park, mientras numerosos espectadores se agolpaban a lo largo del recorrido atraídos por la presencia poco habitual de un monoplaza en plena ciudad.
La puesta en escena acompañó a la rueda de prensa celebrada en Dolmabahçe, donde se formalizó el retorno de la prueba turca. Turquía ya había acogido nueve grandes premios de Fórmula 1: siete entre 2005 y 2011, cuando tuvo un lugar fijo en el calendario, y dos más en 2020 y 2021, durante las temporadas alteradas por la pandemia.
Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, afirmó en esa comparecencia que el regreso del GP de Turquía al calendario es “una prueba de la confianza en nuestro país”. También sostuvo que la F1 es “uno de los principales acontecimientos deportivos del mundo por su espectáculo, su base de aficionados jóvenes y su liderazgo en tecnología del automóvil”.
Erdoğan añadió que, en Turquía, las carreras llegan a alrededor de 19 millones de personas y que unos 7,5 millones siguen la Fórmula 1 en redes sociales. Según explicó, el campeonato cuenta en el país con una afición muy apasionada, especialmente entre los jóvenes.
El presidente turco subrayó también el papel de Istanbul Park dentro del acuerdo al señalar que el circuito “volverá a albergar carreras de alto nivel durante cinco temporadas, de 2027 a 2031”. Presentó además el retorno como “una clara señal de confianza en la capacidad organizativa de nuestro país, en su moderna infraestructura deportiva y médica, y en el espíritu de hospitalidad del pueblo turco”.
En ese contexto, la presencia de Tsunoda dio forma tangible al mensaje político y deportivo del día. El japonés, ahora piloto reserva de Red Bull para 2026, se subió al RB8 con el que Sebastian Vettel ganó el título en 2012 y convirtió una confirmación institucional en una demostración visible de que la Fórmula 1 volverá a Turquía durante las próximas cinco temporadas.
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