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Ferrari ganó en Barcelona desde la rueda trasera

Lewis Hamilton logró en Barcelona su primera victoria con Ferrari porque el nuevo paquete del SF-26 resolvió una parte clave de la carrera mucho antes de la bandera a cuadros: la gestión del calor y de los neumáticos en un asfalto de 52°C, base de una estrategia de tres paradas que dejó a Mercedes sin respuesta.

Ferrari llegó al GP de Barcelona-Catalunya con una actualización de gran calado en suelo, alerón delantero y sidepods, pero el detalle más decisivo estuvo más escondido. La Scuderia introdujo una nueva rueda trasera desarrollada con BBS Japan y trabajó alrededor de los frenos con un espacio de aire de refrigeración entre paredes de carbono y conductos específicos, una solución orientada a reducir la transferencia de calor de los frenos al neumático. El objetivo era estabilizar la temperatura de la goma y contener la subida de presión interna, justo el factor que más pesaba en una carrera disputada con 31°C de ambiente.

El resultado fue un SF-26 competitivo a una vuelta y, sobre todo, mucho más sólido en degradación. Ferrari, que en temporadas recientes había mostrado velocidad pura sin la misma consistencia en tandas largas, resistió el calor de Montmeló con un coche capaz de cuidar mejor el eje trasero y sostener el ritmo mientras la carrera se definía por el neumático.

Eso no evitó que el fin de semana de Hamilton tuviera que reconstruirse sobre la marcha. Tras las dificultades del viernes, Ferrari cambió de forma radical la puesta a punto de su coche el sábado por la mañana y acertó también en la lectura táctica. Hamilton se clasificó en primera fila con un 1:14.743, a sólo 0.064 de George Russell, y en carrera Ferrari fue el único de los equipos punteros que montó primero el blando, una elección que terminó jugando a su favor.

Mercedes parecía tener el control inicial, pero Ferrari golpeó en boxes. La primera parada de Hamilton sorprendió al muro de Mercedes, que reaccionó en la vuelta siguiente y aun así cedió más de un segundo. Hamilton se mantuvo cerca y preparó el movimiento decisivo en la segunda secuencia de paradas: con un juego nuevo de medios, recuperó 2,4 segundos sobre Russell sólo en los dos últimos sectores de su vuelta de salida. Esa ganancia dejó a Mercedes sin margen para cubrirle y separó por completo ambas estrategias.

A partir de ahí, Ferrari quedó en posición de rematar la carrera con la última parada bajo Virtual Safety Car, pero la clave ya estaba construida. El SF-26 no sólo había ganado carga aerodinámica, sino una ventana térmica mucho más útil para alternar compuestos y sostener ritmo en condiciones extremas, justo donde Barcelona castigaba más.

Ese avance también refuerza la lectura técnica del campeonato. Ferrari se movió pronto con el proyecto de 2026 y en Barcelona sorprendió a rivales que todavía no habían respondido con paquetes equivalentes. Loïc Serra, responsable del trabajo del equipo en esta área y con pasado en el desarrollo de neumáticos en Michelin, aparece como una figura central en una evolución que no se ve tanto desde fuera, pero que sí se refleja en el comportamiento del coche.

Mercedes salió de Montmeló con la sensación de oportunidad perdida. El W17 tenía argumentos para pelear por una séptima victoria consecutiva en una pista que debía premiar su gestión de la degradación, pero Ferrari convirtió esa fortaleza teórica en una debilidad comparativa al manejar mejor el calor del neumático y ejecutar la carrera con más precisión.

Frédéric Vasseur, director del equipo Ferrari, rebajó cualquier lectura triunfalista pese al salto técnico. “Este es el peor enfoque que se podría tener. El correcto es ir a Austria con la misma mentalidad de Barcelona”, dijo. El mensaje encaja con lo que deja este fin de semana: Ferrari no ganó sólo por una buena estrategia, sino porque su desarrollo empezó a cambiar el equilibrio técnico frente a Mercedes.