Mark Hughes cree que ocho puntos cambian por completo la lectura de la carrera de Fernando Alonso. El analista técnico sostiene que, si esos ocho puntos se hubieran repartido de otra forma entre 2007, 2010 y 2012, el piloto de Aston Martin tendría cinco títulos mundiales de Fórmula 1 en vez de los dos oficiales que ganó en 2005 y 2006. Ahí está el centro del debate que Hughes y Edd Straw, editor jefe de The Race, plantean sobre el valor real del español.
Según Hughes, analista técnico, al explicar esa idea en su análisis, “Lo lamentable es que las circunstancias de su carrera no se ajustan del todo a su nivel”. En la misma valoración añadió: “Dos títulos mundiales lo subestiman enormemente. Pero eso es simplemente una consecuencia de cómo funciona este deporte”. Hughes apoyó ese argumento al recordar que Alonso perdió el campeonato de 2007 por un punto frente a Kimi Räikkönen, el de 2010 por cuatro ante Sebastian Vettel y el de 2012 por tres, también contra Vettel.
Hughes, analista técnico, presentó esa suma como “el gran relato” de la trayectoria de Alonso en su análisis. “Y existe esa gran estadística: si se distribuyeran ocho puntos de forma diferente a lo largo de sus temporadas, tendría cinco títulos”, afirmó. Según el propio Hughes, no hablaba de una fantasía sin base, sino de momentos concretos, malas decisiones y episodios en los que Alonso estuvo muy cerca mientras competía al límite.
La explicación de por qué Alonso ha podido sostener ese nivel va más allá de la cuenta de victorias y podios. Hughes, analista técnico, lo definió en su análisis como “Probablemente el piloto más adaptable de este siglo. Puede extraer el máximo rendimiento de cualquier coche, cualquier equilibrio, cualquier neumático”. Para sostenerlo, recordó Silverstone 2004, donde, según Hughes, un fallo del control electrónico dejó el coche casi inconducible: “Lo entendió en media vuelta y volvió a su ritmo original en dos vueltas”. También citó Hockenheim, donde, según Hughes, Alonso se adaptó en “4 o 5 vueltas” a un cambio del 18% en el balance delantero, una situación en la que “otros pilotos habrían vuelto a boxes”.
Straw, editor jefe de The Race, reforzó esa lectura en su valoración y fue a un terreno muy concreto: “Es uno de los mejores pilotos de coches lentos de la historia”. Para explicarlo apuntó al Minardi de 2001, al Ferrari de 2012, al Aston Martin de principios de esta temporada y a la etapa de McLaren. Según Straw, editor jefe de The Race, cuanto más complejo y más difícil es el monoplaza, más se abre la diferencia con su compañero porque Alonso “puede sacar lo que al coche le falta”.
Esa capacidad convive, según ambos periodistas, con una fiabilidad muy poco común. “No es inmune a los errores, pero los comete muy raramente”, dijo Hughes, analista técnico, en su análisis. El mismo Hughes añadió que la base de todo es “ese puro entusiasmo por conducir” y describió a Alonso como alguien pendiente de encadenar diez vueltas separadas por media décima más que del ruido externo.
Fuera del coche, la lectura es más matizada. Straw, editor jefe de The Race, dijo en su valoración personal: “Me pregunto si a veces piensa demasiado”. Hughes, analista técnico, conectó esa idea con el entorno de la Fórmula 1 fuera de pista: “Creo que cuando esas cualidades se aplican fuera del coche en un entorno más sofisticado, a veces juegan en tu contra”.
Aun con ese matiz, la conclusión de ambos apunta en la misma dirección. Straw, editor jefe de The Race, resumió en su análisis: “No tiene la fuerza convincente de los números para respaldarlo. Pero aun así, sin ninguna duda, estará entre los mejores”. Hughes, analista técnico, incluso dejó abierta la puerta a verle ganar otra vez: “Así que no he renunciado a la idea de que todavía podamos verle ganar carreras de nuevo”.