Barcelona no da por cerrado su futuro en la Fórmula 1 con el acuerdo de alternancia con Spa-Francorchamps y ya trabaja para recuperar una plaza fija anual en el calendario, al tiempo que se ofrece como sede de emergencia si el campeonato necesita reorganizar carreras.
El Circuit de Barcelona-Catalunya tiene asegurado el Gran Premio de España de 2028, 2030 y 2032, pero el Govern catalán dejó claro durante el fin de semana del Gran Premio de España que ese marco no se considera un techo. Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Catalunya, fue tajante en el circuito: “No excluimos nada”.
Esa ambición también la expresó Pau Relat, presidente de Fira de Barcelona y Fira Circuit, el 12 de junio de 2026, al situar el regreso a una presencia permanente como un objetivo ya activado. “Es una prioridad y es algo en lo que empezamos a trabajar desde ya”, dijo. Relat añadió que quieren que “Barcelona y Catalunya sean sede permanente en el circuito, de carreras”.
La ofensiva de Barcelona llega en un momento de incertidumbre sobre el calendario futuro de la F1. Los resúmenes de la situación apuntan a que la guerra ya ha forzado la cancelación de las carreras de Baréin y Arabia Saudí, y Manuel Aviñó, presidente de la Real Federación Española de Automovilismo, advirtió el 12 de junio de 2026 que el contexto es muy complejo. “Habrá que ver cómo afecta incluso al calendario de 2026, en 2027 dónde estamos y qué ocurre. Habrá que ver si, a lo mejor, Barcelona resulta un Plan B”, afirmó.
En ese escenario, el circuito catalán no solo quiere volver a la rotación anual, sino que se declara preparado para cubrir una necesidad inmediata. Miquel Sàmper, presidente del Circuit, explicó el domingo en Montmeló que la instalación ya demostró su capacidad de reacción tras la DANA de Valencia de 2024. “Demostramos que tenemos la capacidad de organizar un Gran Premio de motociclismo en 11 días”, señaló. Y añadió que, si la organización de la Fórmula 1 necesita ayuda, “nosotros pondremos toda nuestra predisposición para hacerlo posible”.
La posición actual de Barcelona también refleja cuánto ha cambiado su relación con la propia F1. Stefano Domenicali, consejero delegado de la categoría, explicó al diario AS que hubo un tiempo en que localmente se asumía que la carrera estaba garantizada al margen del nivel de inversión y de las mejoras necesarias. Según Domenicali, esa mentalidad cambió y fue clave para conservar la prueba: las personas implicadas en el ámbito gubernamental y el equipo promotor “han hecho un trabajo increíble y han conseguido mantener la carrera”.
Ese cambio de enfoque convierte el nuevo contrato de 2028, 2030 y 2032 en algo más que una solución de continuidad. Para Barcelona, es la base desde la que pelear de nuevo por un sitio fijo en la F1 y, si el calendario se rompe antes, presentarse como una alternativa inmediata.
© Jonathan Borba