El casco Shoei de Ayrton Senna usado en tres grandes premios de 1992 se vendió por 500.000 libras en la Motorsport Icons Live Auction de BUDDS, celebrada el 7 de julio en el Silverstone Museum, una cifra muy superior a su estimación inicial de 80.000 a 120.000 libras y suficiente para situarlo entre los cascos de competición más caros de la historia.
La puja ya venía disparada antes del remate final. Antes de que empezara la subasta ya existía una oferta de más de 300.000 euros, y durante el fin de semana del GP de Gran Bretaña el precio había subido otras 100.000 libras hasta alcanzar las 260.000 en una fase previa de la venta.
La pieza tenía un peso histórico claro. El casco amarillo de Senna, certificado con un McLaren Certificate of Authenticity y fotoidentificado, quedó confirmado como el utilizado por el brasileño en los Grandes Premios de Gran Bretaña, Hungría y Bélgica de 1992. Entre esas carreras figura su victoria en el Hungaroring. La casa lo describía además como un objeto con “extensive signs of race use, including stone chips”.
Ese vínculo con Hungría 1992 añade una capa más a su valor. Aunque Senna ganó aquella carrera, el segundo puesto de Nigel Mansell bastó para asegurar el título de pilotos, de modo que esa misma jornada marcó también el final del reinado del tricampeón como campeón del mundo.
El precio final no convierte a esta pieza en el casco de Senna más caro jamás vendido. Otro casco suyo del GP de Bélgica de 1992, la carrera en la que ayudó a salvar la vida de Erik Comas, alcanzó 720.000 libras en abril de 2025. Aun así, la venta de Silverstone confirma el nivel que está alcanzando la memorabilia más relevante de la Fórmula 1. Dos meses antes, un casco usado de Gilles Villeneuve había superado el millón de euros.
La subasta de BUDDS reunió más de 300 lotes, pero Senna volvió a dominar el interés. En la misma venta, unos guantes de su etapa en Lotus en 1985 se remataron en 17.000 libras y unas botas de carrera de 1994 alcanzaron 14.000, otro indicio del valor extraordinario que sigue generando cualquier objeto de carrera ligado al brasileño.
© Jonathan Borba