Fernando Alonso saldrá último en la Sprint del GP de Países Bajos después de que Aston Martin confirmara problemas de manejabilidad y con el modo de línea recta del alerón trasero en su AMR26, un contexto que desvirtúa el resultado como juicio real sobre el nuevo paquete del equipo en Zandvoort.
La caída fue llamativa porque el viernes había empezado de forma mucho más prometedora. Alonso había sido 12º en los Libres 1, en el primer fin de semana en el que Aston Martin trabaja con la actualización del motor Honda que llevaba meses esperando para recortar distancia con sus rivales.
En la clasificación Sprint, sin embargo, nada salió limpio. El equipo explicó después de la sesión que el straight-line mode no funcionó en el coche de Alonso, así que no pudo usar una herramienta clave para ganar velocidad en recta. Su SQ1 quedó todavía más dañada cuando bloqueó en la primera curva en su primer intento lanzado y tuvo que irse por la escapatoria. En el segundo intento, ya con ese problema de base, no pudo recuperar el tiempo perdido.
Alonso lo resumió así en declaraciones a F1TV: “Seguro. Los Libres 1 se han sentido bien y he sentido un paso hacia delante, creo que es demasiado pronto, y probablemente un poco todo inmaduro, un poco los controles... Así que es un fin de semana Sprint, en un fin de semana normal tenemos tres sesiones de Libres para poner todo en su sitio”. También detalló qué encontró en pista: “Los Libres se han sentido más o menos bien, pero en clasificación tuvimos problemas en el motor, la manejabilidad empujaba en la frenada. A veces era difícil parar el coche porque creo que el motor estaba entregando demasiado”.
El asturiano añadió que “aparentemente el SLM no funcionó para mí, así que no podía abrir el alerón trasero”, una combinación que explicó su desplome del 12º puesto en el entrenamiento al 22º en la parrilla de la Sprint.
El tropiezo no fue solo suyo. Lance Stroll también cayó en SQ1 y arrancará 19º, lo que apunta a un problema más amplio que un simple error de vuelta. El canadiense admitió que “creo que hoy podíamos haber sacado más partido” y señaló “problemas con la manejabilidad del coche” junto a “otras cosas que no han funcionado del todo bien”.
Ese doble KO en SQ1 deja a Aston Martin con una lectura mucho más compleja del viernes. El coche enseñó señales positivas en la única sesión de entrenamientos, pero la clasificación quedó contaminada por fallos operativos y de comportamiento justo cuando el equipo estrenaba una evolución importante.
Por eso la Sprint pasa a ser algo más que una carrera corta para Alonso y Aston Martin. Será la siguiente oportunidad para entender cuánto del paso adelante visto en los Libres 1 puede trasladarse a condiciones reales una vez controlen un paquete que, en palabras del propio Alonso, está aún “muy verde” y “un poco inmaduro” en sus controles.
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