Fernando Alonso ha rebajado la idea de que la gran actualización de Aston Martin en el GP de Hungría vaya a decidir por sí sola su continuidad en la Fórmula 1, aunque sí la ve como una prueba clave para saber si el equipo puede empezar a salir de su crisis de 2026.
La importancia deportiva del fin de semana en Budapest es evidente para Aston Martin. El AMR26B debutará allí como el primer gran intento de corregir un inicio de temporada muy por debajo de lo esperado, con cambios aerodinámicos sustanciales y una reducción de peso que, según Adrian Newey, director técnico y jefe de equipo de Aston Martin, debería dejar al chasis de especificación Hungaroring notablemente cerca del peso mínimo.
Ese paquete llega en un momento delicado. Aston Martin solo está por delante de la nueva escudería Cadillac y Alonso apenas ha sumado un punto con un AMR26 que no ha cumplido las expectativas, mientras otros equipos sí han conseguido mejorar sus coches durante la temporada.
Newey había deslizado que esta evolución podía ser también importante para el futuro del asturiano, pero Alonso dejó claro en Silverstone que no lo ve como un factor decisivo por sí mismo. “No puedo decir que esté realmente conectado”, afirmó ante PlanetF1.com y otros medios. “Quizá el coche sea súper bueno y aun así tenga la sensación de que el deporte va en la dirección equivocada. Quizá el coche no mejore mucho en Budapest, pero tengamos otra actualización, o un concepto completamente nuevo para el año que viene, o una sensación distinta en el equipo que me haga pensar en continuar más años”.
Aun así, el piloto de Aston Martin sí admitió que llegar al parón de verano con señales positivas sería importante. “Este año hemos sufrido en cosas muy específicas, y si estas mejoran en Hungría y podemos pilotar el máximo, tendremos un camino muy claro y un buen impulso que podremos aprovechar para el año que viene. Eso es, para mí, lo más importante”.
La lectura dentro del equipo va en la misma dirección: Budapest debe decir si el nuevo concepto puede cambiar la tendencia inmediata, no solo por el resultado de una carrera, sino por lo que revele sobre el potencial del proyecto. El propio Alonso ya había apuntado que el paquete que llega a Hungría debía aportar “un poco de confianza y de impulso” al intento de llevar al equipo “de abajo arriba”.
La siguiente etapa del plan ya tiene fecha. En Zandvoort, Honda estrenará una nueva unidad de potencia con modificaciones en piezas “bastante importantes”, además de cambios en la cámara de combustión, el trabajo sobre fiabilidad y un nuevo sistema de lubricación para revisar la fricción de componentes. Shintaro Orihara, ingeniero jefe de Honda Racing F1, aseguró que el objetivo principal es mejorar el rendimiento del motor y resumió la ambición del fabricante japonés con una frase: “Nuestro objetivo es dar un salto bastante grande”.
Con el nuevo coche previsto para Hungría y el siguiente paso del motor en Países Bajos, Aston Martin se juega en las próximas dos citas algo más que un simple repunte puntual: la posibilidad de convertir su peor arranque de 2026 en una base creíble para relanzar el proyecto de Alonso y del equipo de cara a 2027.
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