Gianpiero Lambiase dejará Red Bull para fichar por McLaren como Chief Racing Officer, como muy tarde en 2028, y la noticia ha tocado un punto muy sensible para Max Verstappen. No se va un ingeniero más. Se va la voz con la que el campeón ha trabajado desde 2016, la conexión más estable que le quedaba dentro de una estructura de Red Bull que ya ha visto salir a Christian Horner, Helmut Marko, Adrian Newey y Jonathan Wheatley.
Esa es la lectura que hizo Will Buxton, periodista y presentador, en el podcast Up to Speed. Buxton dijo que esta salida no puede mirarse como la de “un miembro más del equipo” porque Verstappen ya ha visto marcharse a buena parte de la cúpula con la que ganó sus títulos. “Toda esa gente se ha marchado, y Max es el único que queda de la capa más alta”, dijo Buxton, periodista y presentador, en el podcast Up to Speed. En ese mismo espacio planteó la pregunta que sobrevuela ahora a Red Bull: cuánta gente tiene que irse para que Verstappen mire al equipo y piense “este ya no es el lugar, y este ya no es el grupo con el que he ganado todos mis títulos mundiales”.
Jolyon Palmer, expiloto de F1 y analista de la web oficial de la Fórmula 1, fue todavía más lejos en el podcast F1 Nation. Palmer describió la marcha de Lambiase como “la punta del iceberg” de la inestabilidad interna en Red Bull y la vinculó de forma directa con el futuro de Verstappen. “Para mí, Lambiase es una figura fundamental; en cierto sentido hace de unión entre el piloto y el equipo”, dijo Palmer, expiloto de F1 y analista de la web oficial de la Fórmula 1, en el podcast F1 Nation. En ese mismo episodio añadió que no ve a Verstappen quedarse mucho tiempo, “probablemente ya más allá del final de este año”, salvo que Red Bull tenga “un plan concreto y muestre señales evidentes de progreso”.
Palmer también apoyó ese diagnóstico en la situación deportiva y en los cambios dentro de la fábrica. Según explicó en F1 Nation, Red Bull “no es competitiva” y el camino para volver a serlo “no es precisamente de los más simples si se tiene en cuenta todo el personal que se ha ido”. Luego resumió esa transformación con una imagen muy clara: “Toda la casa ha cambiado, el edificio es el mismo, pero todos los muebles han desaparecido”, dijo Palmer, expiloto de F1 y analista, en el podcast F1 Nation.
La importancia de Lambiase en todo esto va más allá del cargo. Palmer recordó en F1 Nation que Verstappen y su ingeniero tenían “ese nivel de entendimiento mutuo, una especie de relación fraternal” y que, aunque discutían por radio, “se entendían completamente”. James Hinchcliffe, expiloto y comentarista, reforzó esa idea al hablar de esa dinámica entre ambos: “No creo que haya mucha gente capaz de hacer eso”, dijo Hinchcliffe, expiloto y comentarista, al valorar esa relación.
David Coulthard, expiloto de F1 y comentarista, introdujo un matiz en el podcast Up to Speed. Según Coulthard, el vínculo entre Verstappen y Red Bull seguiría siendo fuerte incluso si el neerlandés dejara de correr para el equipo. Pero también dejó claro que en este deporte “nada dura para siempre” y que, si Red Bull no recupera más adelante, “ya este año”, una forma ganadora, Verstappen mirará dónde encaja mejor su carrera.
La salida de Lambiase no resuelve por sí sola el futuro de Verstappen, pero sí cambia una pieza que parecía fija. En un Red Bull muy distinto al que dominó la Fórmula 1, esa pérdida es la que más de cerca toca al piloto que todavía sigue allí.